dimecres, 9 de març del 2011

LA PLOMA ESCARRITXA


La
ploma escarritxa: al diable!
Esti
c damnat a l'escarrit etern?_
Donc
s, vinga, agafo el tinter
I escric amb densos rius de tinta.

Com llisca, quin do
llàs, quina empenta!
Com me'n surto, com m'hi engresco!
Potser la lletra no és gaire clara_
I què hi fa? Qui es llegeix el que escric?


Friedrich Nietzsche
(p. 147)

dimarts, 8 de març del 2011

FOREVER...


Si Dios fuera mujer


¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

Mario Benedetti


dilluns, 7 de març del 2011


30
Deixa que el mots conservin el misteri
del seu origen, per impur que sigui;
però salva'ls si pots de la feixuga
servitud que els sotmet a gratuïtes
verbositats, a incerts malabarismes.

L'essencial es diu amb senzillesa.

El poema, que sigui l'aire en què

cada mot, exaltant-se, recuperi
la plenitud, l'esclat, la fantasia.

Miquel Martí i Pol
(p. 160 Antologia Poèt
ica)


diumenge, 6 de març del 2011

AMB TINTA...


L'escriptura és un lloc neutre, compost, oblic, on va a parar el nostre subjecte. El blanc i negre on acaba per perdre's tota identitat. Començant per la pròpia identitat del cos que escriu. Roland Barthes


dissabte, 5 de març del 2011

DOTZE MÉS UN...


(més si clikeu damunt es llibre i aquí)

La mujer miró las nubes, algodonosas e inmóviles bajo la ventanilla del avión, y luego se recostó de nuevo en su asiento y cerró los ojos. Vestía completamente de azul [...] Hacía ya varios días que vivía con la mente en otra parte, como si aquella llamada al cabo de tantos años la hubiese despojado de repente de todo anclaje a la realidad. Ni siquiera pensaba en aquellas nubes que parecían haberse quedado presas bajo sus párpados...

El escritor se frotó los suyos y encendió otro cigarrillo. ¿Adónde le llevaba aquella historia? Y, sobre todo, ¿quién era aquella mujer? Eran las dos de la madrugada. Llevaba más de una hora sentado al ordenador y lo único que se le había ocurrido en todo ese tiempo era media página que no sabía por qué había escrito ni adónde podía llevarlo [...] Aquella imagen de la mujer que había visto hacía poco volviendo de Hungría quizá pudiera servirle como punto de partida. Al fin y al cabo, pensó, detrás de cada rostro hay una historia y el de aquella hermosa mujer se le quedó grabado por algo [...] El escritor, de momento, se atrevió a poner un título: La mujer de azul [...] Todo había comenzado el día anterior, cuando el escritor recibió una llamada del redactor jefe de Cultura del periódico con el que colaboraba frecuentemente: -¿Quieres escribir un cuento?
-¿Un cuento?... ¿Sobre qué?
-Tema libre
-¿Largo o corto?

-Treinta páginas
-¡¿Treinta páginas?! -exclamó el escritor calculando el tiempo que le llevaría escribir un relato así-. ¿Para cuándo?

-Para agosto... Pero tengo que tenerlo aquí el 20 de julio -oyó que le explicaba el redactor jefe al otro lado del auricular [...] Cuenta conmigo -le respondió el escritor sin atreverse a decir que no, que es lo que le gustaría. El encargo, la verdad, le cogía a contrapié. Llevaba meses inmerso en la escritura de una novela que quería terminar aquel otoño y pensaba dedicar el verano exclusivamente a ella. Pero la oferta era interesante [...] Pero pasaron los días (pasó incluso una semana) y al escritor seguía sin ocurrírsele una buena historia. La de la mujer azul acabó en la papelera como era de esperar y muchas otras se quedaron también por el camino apenas esbozadas o empezadas a escribir [...] El problema era que seguía sin saber sobre que escribirlo. Daba vueltas y más vueltas a los temas, ensayaba con todos los es
tilo y los géneros, pero seguía sin encontrar esa historia que te seduce desde el primer momento y no te abandona hasta el final. Eso era lo importante: encontrar un argumento que no cayera de pronto, una historia que creciera en lugar de desinflarse poco a poco, como les sucedía a todas las que había empezado. Porque un cuento -ya se sabe- no es el tema, ni siquiera su argumento o estructura, sino la trama que va creciendo a medida que sus hilos se entrelazan entre ellos.
(fragment des conte Un cuento de encargo)

divendres, 4 de març del 2011

UN SECRET A VEUS...


"... Les contaré un secreto, acérquense, acérquense: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son las cosas que nos mantienen vivos..."



La escritura es una forma de oración, aunque sea oración laica


Rafael Chirbes


dijous, 3 de març del 2011


(15.11.2010)

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos


Jorge Luis Borges


dimecres, 2 de març del 2011

FONS BLANC AMB TEXTURA...



MAI CERTESES


I

He vist la destresa de mans de pagès trenant
les tiges seques dels caps d'all.

Amb menys habilitat, la mà

sovint buscant raons

amb el cap,

treno com ells ho fan,

un teixit ben espès per contenir,

no els descolorits fardells de palla,

sinó les tendències inflexibles

de gargots

sobre blanc.


II


Mots sobre blanc

habiten un refugi de mig camí,

enllacen la veritat i la mentida,

el so i el silenci.


Busquen la comprensió;


mai no són certeses.


(p. 81)

Maria Wallace
(Maria Teresa Mir i Ros)


dimarts, 1 de març del 2011

UN NOM PER DESCOBRIR...


(més si clikeu damunt es llibre aquí i aquí)
Él

No me gusta volar, nunca me ha gustado volar, y elegir una nueva vida en un país extraño te obliga a volar. No sólo una vez, sino cada vez que quieres acortar la distancia entre el pasado y el presente. Los días se hacían cada vez más largos, se llenaban de silencios y recuerdos que venían de otros lugares. Willemien murió justo cuando me acostumbrara a vivir sin los chicos, a ser dos en lugar de cinco. De golpe era uno [...] Las razones para seguir viviendo en Figueres parecieron desvanecerse. Con la rotunda ausencia de Willemien empecé a descubrir las pequeñeces que me rodeaban. Los rincones de la casa, el orden de los cajones de la ropa y los ruidos de la calle empezaron a manifestarse con una intensidad hasta entonces desconocida. Me di cuenta de que todo lo que me rodeaba estaba inseparablemente ligado a Willemien [...] Recogí la casa. Lo amontoné en una de las habitaciones que se podían cerrar con llave, para poder alquilar el piso de Figueres sin tener que llevarme o vender todas nuestras cosas. Todas mis cosas.
Fue entonces cuando me reencontré con esa caja que no había visto en años. Estaba cerrada y aunque busqué por todas partes no pude encontrar la llave que encajaba en la pequeña cerradura de hierro.
En el tren de camino al pueblo imaginé que la caja estaba llena de arena de la playa que Willemien y yo habíamos visitado el primer día que nos acercamos a ver el mar. Ese día en que yo le dije que era la chica más bonita de Scheveningen y en el que ella se echó a reír, porque siempre se quedaba sin palabras después de una galantería, o porque yo no había pronunciado bien el nombre de la playa más famosa de la ciudad de La Haya...
Todo comenzó un día de octubre de 1962. había trabajado todo el día en la finca, con un sol de mil demonios [...] Cuando ya llegaba a casa, me encontré con el encargado de la oficina sindical, que me enseñó una circular recién llegada de Madrid. Era del Ministerio de Trabajo y hablaba de empresas extranjeras que buscaban trabajadores [...] Me quedó una suerte de gusanillo que día tras día me recordaba la posibilidad que ofrecía esa aventura desconocida [...] No dije nada a nadie, pero me acerqué a la oficina sindical. Me hablaron de Holanda, dijeron que podría trabajar en Philips [...] Al día siguiente, mi padre se enteró de que mi nombre estaba en la lista [...] Unos días más tarde me avisaron desde el Instituto Español de Emigración de que tenía que presentarme en Cáceres para el roconocimiento médico. Fui y lo pasé. En noviembre firmé el contrato de trabajo y aprendí mi primera palabra holandesa: Gloeilampenfabrick."
(fragment p. 15-19)

Ella

Miré mi maleta y me acordé de que dentro del plástico rojo no sólo se escondían mi ropa y mi neceser. También había algo que había tomado prestado. Otros dirían que lo había robado, pero yo estaba segura de que el hombre muerto sabía que solamente lo había tomado prestado. Hay cosas que no necesitan decirse. Hay cosas que se ven y se sienten. Mi impulso de llevarme la caja fue provocado por el hombre muerto.
Era tarde y hacía frío en la sala de estar. Me levanté, me acerqué a la maleta y la abrí en el suelo [...] Con la caja volví a la mesa. La caja parecía ahora más pequeña que cuando la vi en el asiento del avión. Era más o menos del tamaño de un joyero. Aunque estaba pintada de negro, la esquinas dejaban ver que la madera de la que estaba hecha era de un color claro. Descansé mi mano abierta sobre la tapa e intenté sentir qué podría esconderse en ella. Mis dedos se acercaron a la parte delantera de la tapa, a la forma fría de la cerradura.
Algo había quedado en el aire tras la conversación con el hombre: un diálogo inacabado, la necesidad de contarle cosas. Puede que fuera porque me había llevado la caja que me sentía empujada a devolver algo. También tenía la convicción de que él ahora podía saber lo que yo estaba pensando, que podía ver lo que yo hacía y que esperaba de mí que le hiciera partícipe de mi vida, igual que él me había hecho partícipe de un trocito de la suya.
Al día siguiente fui a un cerrajero [...] Cogió la caja y con un destornillador abrió la cerradura en un momento [...] En casa me senté en el sofá con la caja en la falda. No me atrevía a abrir la tapa. Estaba a punto de descubrir el secreto robado a un hombre español muerto. Desde ese punto de vista, no parecía muy correcto.
La tapa se abrió sin hacer ruido". (fragment p. 40-42)