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dimecres, 12 d’octubre del 2011

COLORS DE TARDOR...



(Viena, 12-10.2009)

El primer frío y el pequeño café

Tal vez es el otoño la mejor época del año. El primer frío, sea en la ciudad o en el campo, parece traer un color, un aire distinto a todas las cosas. El tono del otoño es de un rojo caoba, como el de algunos vinos. Y también dorado, o verde bronco. El viento del otoño, sus días a veces transparentes como una copa, o mojados, raramente limpios bajo el gris del cielo, traen una rara paz al tiempo que una acreditada actividad. Los mejores proyectos, los mejores deseos, creo yo que nacen en esta época del año. Uno de los encantos del primer frío es la taza de café. Si todo el año es bueno, en esta época es mejor. Es en otoño cuando vuelven a recuperar su encanto los pequeños cafés de esquina en las primeras horas de la mañana, al mediodía o al caer de la tarde. Esos cafés humildes, todavía sin remozar con maderas claras y sorprendentes verdes o morados, sin falsos mosaicos de plástico ni luces de neón. El pobretón café de barrio, con los platillos y tazas alineados en la barra a la hora del desayuno de los oficinistas. En esos cafés pequeños, sin estridencias ni confort alguno, es donde hemos refugiado tantas veces algún pequeño naufragio. Me refiero a esos naufragios cotidianos, casi sin nombre, que se alternan con capas y capas de paz, de disgusto, de alegría, de melancolía, también. Hay días en que el cielo, brille o esté tapado por las nubes, es un cielo bajo y asfixiante, que sólo parece abrigar el cansancio, la preocupación. Vamos por la calle sin ver más que el propio pensamiento. Entonces encontramos esa esquina con su pequeño café sin pretensiones, el café desconocido; donde nunca fuimos antes, donde es seguro que a nadie encontraremos ni nadie nos obligará a hablar. (Es tan difícil hablar en algunas ocasiones.) El pequeño café nos acoge, entre el vaho de la cafetera, con los cristales empañados. Suenan las cucharillas en las tazas, el golpeteo de los platillos, apilándose. Pedimos una taz a de café. A través de los cristal es la calle parece una acuarela desvaída. El olor del café es uno de los aromas más sugerentes y estimulantes que conozco. El líquido negro, humeante, tiembla en el fondo de la taza. Su amargor baña el paladar, casi diría que el espíritu, de un modo reconfortante y cálido. Es la suya una amargura bienhechora, profunda, vivificante como un conjunto mágico. Encendemos un cigarrillo y, cuando salimos a la calle, los días que nos parecieron groseros o perdidos, las gentes duras o estúpidas, los propios remordimientos, regresan a su dormido velo, a su país de olvido. Y se vuelven a hacer proyectos optimistas, confiados. (de La puerta de la luna)



dimarts, 11 de gener del 2011

207...


Viena 12.10.2009

la calle asciende
por la ventana abierta
yo la saludo


Mario Benedetti


dilluns, 18 d’octubre del 2010


(Viena 13.10.2009)

El mundo habrá terminado de joderse el día en que el hombre
viaje en primera y la literatura
en el vagón de carga


Gabriel García Márquez

dimarts, 13 d’abril del 2010

MINUT A MINUT...

(Viena 12-10-2009)

Junto con los libros debiera venderse
el tiempo suficien
te para leerlos

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a2/Schopenhauer_portrait1.jpg
Arthur Schopenhauer

dijous, 19 de novembre del 2009

QUAN LES PARAULES SÓN MÚSICA...

Adoro el arte, cuando estoy solo con mis notas,
los latidos de mi corazón y las lágrimas caen,
mi emoción y placer son inmensos

Giuseppe Verdi

(Dtor. Orquestra)
Wiener Staatsoper (Viena 14.10.09)

dilluns, 9 de novembre del 2009











La Sala dorada del Musikverein
(Viena 12.10.09)
La música es el verdadero lenguaje universal