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dilluns, 6 d’octubre del 2014

751

 



























Ciutadella 6.10.2014


OTRO TIEMPO VENDRÁ DISTINTO A ÉSTE...

Otro tiempo vendrá distinto a éste
Y alguien dirá:
"Hablaste mal. Debiste haber contado
otras historias:
violines estirándose indolentes
en una noche densa de perfumes,
bellas palabras calificativas
para expresar amor ilimitado, 
amor al fin sobre las cosas
todas."

Pero hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero.


Ángel González

diumenge, 24 d’agost del 2014

MIGDIA...

(carreró de'n Ramonell 24.08.2014)


Elegía pura
 
Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.


Ángel González 

dissabte, 15 de març del 2014

DIVENDRES NIT...



Yo sé que existo
porque tú me imaginas.

Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita...

 Ángel González

dilluns, 2 de setembre del 2013



 Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde


Ángel González

dijous, 22 d’agost del 2013

POÉTICA A LA QUE INTENTO A VECES APLICARME




























Escribir un poema: marcar la piel del agua.

Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -transparencia pura, hondo
fracaso- no ve nada.

Ángel González
(pàg. 925 de A.C. de Poesía de las Letras Hispánicas)

divendres, 7 de juny del 2013

TODO EL MUNDO LO SABE

 
 De tarde en tarde el cielo está que arde.
En el jardín la luz declina rosa
rosae, y la fuente rumorosa
conjuga en el silencio de la tarde

el presente de un verbo evanescente
que articula el mañana y el ayer.
"Todo lo que ya fue volverá a ser",
murmura el cuento claro de la fuente.

El cuento de la fuente es eso: un cuento.
Quemó el cielo la luz en la que ardía,
y el día se deshizo en un memento

homo, humo, ceniza, lejanía.
Eso es lo que nos queda de aquel día.
Quien quiera saber de él, pregunte al viento.


Ángel González

diumenge, 13 de gener del 2013

YO MISMO


(Ciutadella, 13 de gener 2013) 

Yo mismo
me encontré frente a mí en una encrucijada.
Vi en mi rostro
una obstinada expresión, y dureza
en los ojos, como
un hombre decidido a cualquier cosa.

El camino era estrecho, y me dije:
"Apártate, déjame
paso,
pues tengo que llegar hasta tal sitio."

Pero yo no era fuerte y mi enemigo
me cayó encima con todo el peso de mi carne,
y quedé derrotado en la cuneta.

Sucedió de tal modo, y nunca pude
llegar a aquel lugar, y desde entonces
mi cuerpo marcha solo, equivocándose,
torciendo los designios que yo trazo.

(pág. 58 de Poemas)

Ángel González


dimecres, 8 d’agost del 2012

EL DÍA SE HA IDO


Ahora andará por otras tierras,

llevando lejos luces y esperanzas,
aventando bandadas de pájaros remotos,
y rumores, y voces, y campanas,
-ruidoso perro que menea la cola
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato
sigiloso, entró por la ventana,
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)

Sí;
definitivamente el día se ha ido.
Mucho no se llevó (no trajo nada);
sólo un poco de tiempo entre los dientes,
un menguado rebaño de luces fatigadas.
Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto,
sin duda alguna, volverá mañana.
Ahuyentará a ese gato negro.
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.

Será otro perro de la misma raza.

Ángel González



diumenge, 15 d’abril del 2012

SABINA VS GONZÁLEZ

11 - Menos dos alas


González era un ángel menos dos alas,
González era un santo por lo civil,
un dandi con un ojo a la funerala
,
tan rojo tan Oviedo y tan zascandil.

Hilaba en los garitos de mala nota
boleros de Machín con Juanín de Mieres:
apurando esos güisquis en los que flota
la luna de las golfas y los crup
ieres.

Cuando volvía
del extranjero,
tan forastero;
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche
,
pídame un coche
fumando espero
y le aplaudían
los camareros.

Otoños y otras luces, pan con verbena;
su Príncipe de Gales tan Cortefiel;
tratado de urbanismo, Juan de Mairena:
chicana magdalena, tinta y papel.

Verde por la vergüenza que no tenía,
hasta ayudó a Caronte a quemar sus naves,
decia que morirse no era tan grave

y agonizó en voz baja, por cortesía.

Cuando volvía
del extranjero,
tan forastero;
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
viva el derroche

muera el dinero
y le aplaudían
los camareros.

Cuando volvía
del extranjero,
tan forastero;
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche
,
pídame un coche
fumando espero
y le aplaudían
los camareros.


Vinagre y Rosas




dijous, 19 de gener del 2012

A VUELTAS


(Menorca 18.01.2012)


Y ahora, ¿dónde estoy?:
en el lugar del que vengo,

no en el lugar al que voy.


Pese a todo, sigo viaje.

Me detengo

para mirar el paisaje,

lo reconozco y me digo:

ya lo vi.


Pues entonces, ¿por qué sigo?


Porque sí.


Ángel González


dijous, 12 de gener del 2012

EN EL RECORD...


YO INSISTENTE

Cierro los ojos: desaparece el mundo.
En el interior negro de mi cuerpo

sigue mi yo sombrío sin cambiar de postura.

Ensimismado, mudo,
impenetrable.
Asusta su silencio: es un reproche.

Abro los ojos: el mundo reaparece
luminoso, diverso.
Pero mi yo persiste, no abandona.

Él es el que lo mira,

él es el que proyecta

el mutismo obstinado, la frialdad distante

que el mundo me devuelve implacable, severo.


Ángel González
(6.09.1925 – 12.01.2008)


dissabte, 5 de novembre del 2011

BOSQUE


(El Retiro 5.11.2011)


Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde

Ángel González

diumenge, 23 d’octubre del 2011

DOMINGO


(Ciutadella 23.10.2011)



Domingo, flor de luz, casi increíble

día. Bajas sobre la tierra

como un ángel inútil y dorado.

Besas

a las muchachas

de turbia cabellera,

vistes de azul marino

a los hombres que te aman, y dejas

en las manos del niño

un aro de madera

o una simple esperanza. Repartes

golondrinas, globos de primavera,

te subes a las torres

y giras las veletas

oxidadas. Tu viento agita faldas

de colores, estremece banderas,

lleva lejos canciones

y sonrisas, llena

las estancias de polvo plateado.

Los árboles esperan

tu llegada
para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca
el agua de las fuentes.

Las campanas dispersan

palomas imprevistas
que vuelan

de otro modo.

No hay nadie que no sepa

que es domingo,

domingo.

Tu presencia

de espuma lava,

eleva,

hace flotar las cosas y los seres

en un nítido cielo que no era

-el lunes- de verdad:

apenas

desteñido papel, vidrio olvidado,

polvo tedioso sobre las aceras...


Ángel González

dissabte, 1 d’octubre del 2011

COMENÇAMENT...


A VECES, EN OCTUBRE ,
ES LO QUE PASA...



Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,

y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos

y hace más lento el curso de las aguas;


cuando el cielo parece un mar violento,

y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que
dispersa el viento;

entonces,

ya se sabe,
es lo que pasa:


esas hojas, los pá
jaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y
de des
esperanza.

No busquéis el motivo en vuestros corazones.

Tan sólo es lo que dije:

lo que pasa.

Ángel González

(pàg. 296 de Palabra sobre p
alabra)


dimarts, 30 d’agost del 2011

VERSOS AMEBEOS II


(Ciutadella 30.08.2011)



He aquí que, tras la noche,
llegas, día.
Golpea hoy con tu gran aldaba de luz mi pecho,

entra con todo tu espacio azul en mi corazón

ensombrecido.
Que levanten el vuelo los pájaros dormidos en mi alma,

que llenen con su alegre griterío la mañana del mundo,

de mi mundo cerrado
los domingos y fiestas de guardar
secretos indecibles.


Hágase hoy en mí tu transparencia,

sea yo en tu claridad.

Y todo vuelva a ser igual que entonces,

cuando tu llegada

no era el final del sueño,

sino su deslumbrante epifanía.


(pág. 493)

Ángel González

dijous, 14 de juliol del 2011

ACASO


Me dicen que hoy es jueves.

La pequeña certeza
no la confirma nada;
ni el sol en los cristales
-débil y desteñido-,
ni la brisa que mece
borrosas ramas, lejos,
ni la lenta pereza
pesarosa
con la que me dispongo a ver que pasa.

Salgo a la calle, y miro
sin comprender.
¿Qué tienen esos rostros
que no sea concebible cualquier martes?
El perro que olisquea la acacia desvaída,
¿no es el perro de ayer, por desventura?

Otros son los que insisten.
Me dicen que hoy es jueves.

Ángel González

(pàg. 354)

dijous, 9 de juny del 2011

PARA NADA


Trabajé el aire
se lo entregué al viento:
voló, se deshizo,
se volvió silencio.

Por el ancho mar,
por los altos cielos,
trabajé la nada,
realicé el esfuerzo,
perforé la luz
ahondé el misterio.

Para nada, ahora,
para nada, luego;
humo son mis obras,
cenizas mis hechos.

...Y mi corazón
que se queda en ellos

Ángel González

dissabte, 29 de gener del 2011

BREU ATURADA EN EL CAMÍ...


Ciutadella 9.01.2011

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.

Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.

Las lentas, altas gaviotas.

(pág. 57)

Ángel González