Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Juan García Campal. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Juan García Campal. Mostrar tots els missatges

dilluns, 25 d’agost del 2014

A DINS LA BÚSTIA... POESIA!














A veces, sólo a veces,
cuando de la vida
la conciencia se me espalda,
quisiera ser nada.

A veces, sólo a veces,
cuando me vence todo,
cuando hasta yo me sobro,
te busco Mar
y frente a ti soy nada.

A veces, sólo a veces,
cuando ni sombra soy,
soledad todo,
hasta la nada me pesa.
La nada que a veces soy.

 A veces, sólo a veces,
todo daría por nada.



Gracias, JUAN!



presentació de 

dimarts, 29 de gener del 2013

ARRIBAREN VOLANT...

"Dio la luz de la entrada, colgó el abrigo en el perchero, cambió la chaqueta de su traje por una de punto, más cómoda, para estar en casa, y, quitados los zapatos, que dejó cerca de la entreabierta ventana para que respirasen, calzó sus zapatillas y se dispuso a leer un rato acompañado de una música elegida al azar y reproducida justa de volumen. No se trataba de escucharla, sólo de oírla.

Antes de comenzar su lectura, desde la cómoda butaca repasó la sala, respiró su confort, se sintió satisfecho y seguro, y procedió a abrir el libro.
Ya se acordaba, el personaje de su lectura procedería ahora a lo mismo si no recordaba mal. Comenzó su lectura: "El libro que tenía entre las manos relataba la historia de un hombre que siempre había negado la posibilidad de existencia de eso que tantos otros daban en llamar destino. Para él, la consideración de la simple posiblidad de su existencia era como mermar la vida del hombre, secuestrarle su protagonismo, anularle su libertad, borrarle el sentido de la responsabilidad, hacer inútiles e innecesarias las más dignas y admirables capacidades del ser humano". Paraba en este punto aquel personaje y el del libro, a considerar el contenido de su lectura, y paró también él a lo mismo.

Fueron unos minutos en que, con el libro entreabierto en su mano derecha, de la que el dedo índice hacía de marcapágina, descansando sobre sus muslos y con la mano izquierda jugueteando con sus cabellos, confirmó silenciosamente, y frase a frase, su acuerdo con el párrafo leído, e incluso comprobó una vez más cómo, a él, la idea del destino llegaba a irritarle, casi a enfurecerle. Paseó su mirada sobre el breve descanso del personaje, sobre su mesar los cabellos, sobre su irritación ante la posible aceptación del destino como realidad esencial del vivir humano y continuó con su lectura: "El destino se adueña, se hace, en quienes en él creen y lo aceptan, en los que no se viven y simplemente se dejan vivir, casi como los vegetales, peor que estos, pues no tienen reacción ninguna ante nada, ya que, para ellos, todo es destino". Abandonó el libro. Se había alterado. Todas esas teorías sobre el destino no eran otra cosa que un largo intento de resignar al hombre frente a lo peor de él mismo y de los poderosos. Siempre se hablaba del destino en casos de adversidad. Cuando alguien luchaba por conseguir algo mejor para él y los suyos y lo lograba, eso no era destino, eso era justo fruto del esfuerzo. Pero el fracaso, la desgracia, la injusticia, la fatalidad, siempre eran cosas del destino. Nada que hacer. Resignación. Siempre había sido y sería así. Eran "cosas del destino".
De repente, sonó el timbre de la puerta. No esperaba a nadie. No se tenía por destino de nadie. No obstante, abrió. Un hombre de su misma edad le sonrió y a su "¿sí?" se le presentó con un "soy su destino". Comenzó a dudar de su cordura. Pero, puesto que lo consideraba una alucinación y no creía en fantasmas, le invitó a pasar.

-No creo que usted sea mi destino, pero usted dirá.
-Verá -comenzó a decirle aquel hombre-, en realidad soy un destino vacante..."

(fragment pàg. 59-61 del text Destino vacante) 


  (més)





Milers de gràcies, JUAN!

dimarts, 9 de novembre del 2010

dimarts, 16 de març del 2010

divendres, 5 de febrer del 2010

VINT-I-CINC CONTES "CAÇATS" AL VOL...




(més si clikeu damunt es llibre i aquí)


La mirada

"El día era sábado, la mañana templada. Y, por fortuna, él podía hacer que fuese lenta. Aquella aún no era su ciudad. El tiempo se le regalaba. Pero, quién se lo iba a decir, también para mí era mañana de sábado y la mañana templada y también el tiempo se me regalaba.
Él sólo esperaba en el semáforo para cruzar la calzada. Ella estaba allí, en la acera enfrentada. Cada uno a un lado del ruidoso río multicolor. Sus ojeadas, sin querer, se cruzaron. Posiblemente a la par que el cambio del verde al ámbar avisaba a la corriente de su pronta contención, aproveché para convertir aquel tropiezo en mí, en mirada. Y fue entonces cuando sus ojeadas se convirtieron en mirada. Él ignora el porqué, pero yo lo sé porque ni la inercia unánime del grupo le hizo avanzar hacia aquella luz de alba a deshora duplicada. Porque ella se acercaba. Él como helado, si acaso alguna calidez, en mí, en su mirada, como al sol de mediodía la esperaba. Y entre ambos, ya sólo yo, la mirada. Poco les duró a cada uno el saber quién era, dónde y cómo estaba. Ya todo eran, del otro, sólo yo, la mirada.
Nadie se percató de ello. Si acaso, la acera que les dejó de ser necesaria. O quizás, las translúcidas fachadas que abandonaron solideces y colores al ser por ellos ignoradas. ¿O fueron los ruidos todos los que enmudecieron? No lo sé. Sé que todo fue nada en torno suyo. Todo, menos yo, su mirada.No, no era yo una mirada de seducción, ni de ruego, ni de radiografía hecha en pub, en tasca o en cafetería. No era de matador, ni matahari, ni de cordero u oveja degollada. Tenía una mañana ni angelical, ni perversa. Estaba yo sobrecogedoramente tran-quila, clara, perfectamente humana. Tenía una sensación no buscada y, sin embargo, durante años, quizá toda una vida, esperada. Inconfesadamente soñada. Inconfesablemente deseada.

No se dijeron nada. Y fue su inverso paralelismo el que mudó su mirada. Y fue en la nuca de ella donde él me buscó sus ojos por recuperarla. Y fue su nuca la que, sintiendo la de él, le devolvió, de ella, desde ella, la mirada...
" 

( fragment p. 83-84)



(més si clikeu damunt la foto i aquí)
Juan García Campal

altres llibres seus aquí i aquícol·laborà a Palabras con Ángel

dissabte, 3 d’octubre del 2009

I EL SEU ESTEL COM A NORD...


(més si clikeu damunt es llibre i aquí)

Palabras

(7 de Septiembre de 1997)


Admiro nuestra Catedral. Es como una flor recién abierta que se regala a los andantes. Su sombra me refresca y yo pienso en comenzar esta columna. Junto a mí, un hombre y una niña, Lara, que, de repente le espeta las preguntas siguientes: ¿qué queréis decir los mayores con "no hay mejor palabra que la que está por decir" y "la palabra es plata y el silencio es oro"? Tiempo llevo sin oír tan lapidarias máximas, tan secuestrarias consignas del mayor bien del hombre: la palabra. Esa maravilla que nos permite exteriorizar, poner en común nuestras ideas, pensamientos y sentimientos y, también a través de ellas adquirir el conocimiento, enriquecernos del saber ajeno, facilitar nuestro crecimiento como seres humanos, hacer posible el mejoramiento de la humanidad [...] Lara: "mira, había una vez en Grecia un hombre muy sabio, muy sabio, ¡más sabido que los abuelos!, que se llamaba Gorgias y escribió "la palabra es un gran poder, es lo que a partir del ser físico más pequeño y menos perceptible ejerce la acción más divina. Puede hacer cesar el temor, quitar la aflicción , suscitar la alegría, desarrollar la piedad", "así que Lara, personina mía, no guardes las palabras, desecha las injustas, las demás regálalas. Te harán mejor y nos harán mejores. No retrocedas y subas al árbol, goza de la dignidad de poder ir erguida, sé persona". Admiro los ojos de Lara, añoro el beso de Lara y me digo: mis columnas serán "el tema de Lara" Y así es.
(pàg. 49-50)


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg7hqnWsr8UZ4vSfALpk8VIekS1mgdXgPud1xrvryZaJ6P-cwekKZhmEPALudPhR9kr3ZOIpjI-NfW-H2ygvaLYWrvWKMhGJgbejJO4U20RY4HPiUzebuTi6aAgkm8Ja65inLf6my2eEgHg/s320/DSC_0023_371_046.JPG
(més si clikeu damunt la foto i aquí)

dissabte, 28 de juny del 2008

EL TRETZE, EL DE LA BONA SORT...


TRETZE CONTES

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgq5jzsryFHwk8dZXmGsnoQnf41FJ8qgt-ntPZ9w5VcF5Ehz2I_YoI8G5r_nj5aUWNTIRYaK59HxxXNW357BkqkwP4cvemU6vXy6yWXhgStSHiItwp1khI_l09CJXCimG96f2W98yhGG65R/s1600/soledades.jpg
(més si clikeu damunt es llibre)

"Su cuerpo vive fuerte arrebujado en bata ajena, convertida ahora en vinculante piel. Acude a la cocina, cuya ventana es la última que la luz visita. Está en plena retirada. Calienta un café leche fría abundante azúcar. Vive un doblemente humeante momento: trago de café, calada de cigarro. Se siente plenamente vivo mientras saborea estos solitarios placeres. La música llega desde la sala. Se asoma al pasillo. Observa la ropa esparcida por su reino, reciente campo de batalla. Sonríe. Deja la bata en el esperante colgador. Siente frío. Empieza a recoger las prendas. La hermosa camisa está cercana al teléfono. Acariciadamente la coge, se la pone, no la abrocha, descuelga el auricular, no marca número alguno, tan sólo da a la punteada y transportadora boca un sonriente, voluptuoso y voluntarioso beso.  
(pág. 52, fragment des relat ¡SILENCIO!: SE VENCE)


TRETZE CAPÍTOLS


(més si clikeu damunt es llibre)

"Creo, firmemente, que una de las mayores y mejores cualidades que tiene el ser humano es su capacidad de amar. Cuánto amor, incluso bajo otros nombres, han entregado generaciones y generaciones a la ciencia, a un ideal... Cuánto un pintor a cada uno de los trazos que forman, para nosotros, ese todo instantáneo que es un cuadro; cuánto ha jugado, hablado, reñido y rogado a la luz, a los tintes y a sí mismo, hasta lograr el color preciso para cada una de sus pinceladas, que habían de ser ese color, ese tono y dimensión y no otros parecidos o casi iguales; cuánto ha hurgado cualquier escritor en su interior, cuánto ha observado todo lo externo hasta acabar dando forma a esa pequeña idea que un día le atraviesa la cabeza, regresa al tiempo y se instala en su mente, silenciosa, y, otro buen día, cuando ya ni él tan siquiera es consciente de haberla sentido, brota como una minúscula brizna de hierba en el terreno sembrado; cómo la cuida y la riega a su hora, protegiéndola del sol del olvido que puede abrasarla; cómo va tomando forma; cómo la moldea hasta, en su justa medida o ritmo, acabar expresándola tal como en su mejor momento la concibe y recrea; cómo la lee y relee, ya hecha grafía, hasta convencerse de que esa, esa que acaba de leer, ahora justo, es la mejor forma en que puede ejecutar el plan en que ordenó la fantasía de su obra o, simplemente, de aquella ocurrencia.." (fragment pág. 54-55)


Juan María García Campal
(més si clikeu damunt la foto i aquí)