dissabte, 28 de juny de 2008

EL TRETZE, EL DE LA BONA SORT...


TRETZE CONTES

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"Su cuerpo vive fuerte arrebujado en bata ajena, convertida ahora en vinculante piel. Acude a la cocina, cuya ventana es la última que la luz visita. Está en plena retirada. Calienta un café leche fría abundante azúcar. Vive un doblemente humeante momento: trago de café, calada de cigarro. Se siente plenamente vivo mientras saborea estos solitarios placeres. La música llega desde la sala. Se asoma al pasillo. Observa la ropa esparcida por su reino, reciente campo de batalla. Sonríe. Deja la bata en el esperante colgador. Siente frío. Empieza a recoger las prendas. La hermosa camisa está cercana al teléfono. Acariciadamente la coge, se la pone, no la abrocha, descuelga el auricular, no marca número alguno, tan sólo da a la punteada y transportadora boca un sonriente, voluptuoso y voluntarioso beso.  
(pág. 52, fragment des relat ¡SILENCIO!: SE VENCE)


TRETZE CAPÍTOLS


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"Creo, firmemente, que una de las mayores y mejores cualidades que tiene el ser humano es su capacidad de amar. Cuánto amor, incluso bajo otros nombres, han entregado generaciones y generaciones a la ciencia, a un ideal... Cuánto un pintor a cada uno de los trazos que forman, para nosotros, ese todo instantáneo que es un cuadro; cuánto ha jugado, hablado, reñido y rogado a la luz, a los tintes y a sí mismo, hasta lograr el color preciso para cada una de sus pinceladas, que habían de ser ese color, ese tono y dimensión y no otros parecidos o casi iguales; cuánto ha hurgado cualquier escritor en su interior, cuánto ha observado todo lo externo hasta acabar dando forma a esa pequeña idea que un día le atraviesa la cabeza, regresa al tiempo y se instala en su mente, silenciosa, y, otro buen día, cuando ya ni él tan siquiera es consciente de haberla sentido, brota como una minúscula brizna de hierba en el terreno sembrado; cómo la cuida y la riega a su hora, protegiéndola del sol del olvido que puede abrasarla; cómo va tomando forma; cómo la moldea hasta, en su justa medida o ritmo, acabar expresándola tal como en su mejor momento la concibe y recrea; cómo la lee y relee, ya hecha grafía, hasta convencerse de que esa, esa que acaba de leer, ahora justo, es la mejor forma en que puede ejecutar el plan en que ordenó la fantasía de su obra o, simplemente, de aquella ocurrencia.." (fragment pág. 54-55)


Juan María García Campal
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