"La literatura, el acto de escribir, de leer, muchas veces tiene una
parte de huída, claro; porque tú escribes y lees para estar en otro
sitio, aparte del sitio en el que estás fisicamente." Antonio Muñoz Molina
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diumenge, 30 de novembre del 2014
dimarts, 14 de gener del 2014
PISTES...
"-Y por ahí anda -dijo el inspector, señalando a la gente que pasaba por la plaza, figuras con abrigos, tapadas por paraguas, inclinadas bajo la lluvia, empleados que regresaban a las oficinas o a los comercios después de comer y de adormecerse un rato en el sofá, una mujer con un carrito de niño forrado de plástico, un viejo con u sombrero y bufanda que esparcía granos de trigo o migas de pan en el enlosado del centro de la plaza [...] Por ahí anda el muy cabrón, en medio de nosotros, tan traquilo, perfectamente seguro de que no tenemos nada para atraparlo.
-Tenemos sus huellas -dijo Ferreras, nervioso, alentado por la ira, echado hacia delante, apartando las botellas vacías de cocacola para dejar espacio a las hojas mecanografiadas de su informe-. Tenemos su sangre y su saliva, su pelo y su piel, la forma de la suela de sus zapatos, y estoy esperando que me manden de Madrid el informe de su ADN. Ya no es posible ir por ahí sin dejar ningún rastro, usted lo sabe, inspector, tan sólo con ese pelo que había en la garganta de Fátima podemos identificarlo. Es fantástico, ¿no se da cuenta? En un pelo, en una limadura de uñas, en una gota de saliva, ahí está nuestra vida entera, más información de la que cabe en la biblioteca más grande del mundo, todo lo que uno es, lo que sabe y lo que no sabe de sí mismo, su origen y su destino, la enfermedad de la que va a morirse.
Pero nada de eso me sirve ahora, pensaba el inspector, asintiendo a las palabras de Ferreras desde la distancia clausurada en la que el otro lo veía, acordándose de las palabras del padre Orduña, busca sus ojos, su cara entre la gente, no su código genético ni su grupo sanguíneo y ni siquiera sus huellas dactilares, que ahora no sirven de nada porque lo más probable es que no esté fichado, busca sus ojos, su cara, el espejo de su alma, el espejo más turbio en el que puede mirarse nadie en la ciudad, ahora mismo, mientras el cadáver helado y recosido de Fátima yace no bajo tierra, sino en un frigorífico de aluminio, mientras vuelve a caer la lluvia como un restitución de los inviernos del pasado y las nubes son tan bajas y oscuras que ya se han iluminado algunas ventanas en la plaza, los neones de las oficinas y de los comercios, de los despachos de la comisaría." (fragment pàg. 99-101)
divendres, 25 d’octubre del 2013
PREMI PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2013
divendres, 13 de setembre del 2013
dilluns, 7 de novembre del 2011
DESTÍ...
" Anduve dando tumbos una temporada, durmiendo en casas de amigos, ganando algo de dinero gracias a mis conocidas habilidades mecanográficas. Coloqué unos cuantos artículos en el periódico local. Me hicieron un contrato de seis meses como auxiliar administrativo en una compañía de seguros médicos. Era verdad lo que me había dicho mi padre: escribiendo a máquina uno siempre se abre paso en el mundo. Alquilé un apartamento. Por primera vez vivía completamente solo. Me hicieron fijo en la oficina. Me enamoré de manera rutinaria unas cuantas veces, más que nada por culpa de ese instinto que me empuja a estar enamorado desde que tenía siete u ocho años. Reescribí mi novela: inesperadamente gané con ella el premio de narrativa que convocaba un ayuntamiento de Castilla-La Mancha. No era un premio, la verdad, que tuviera mucha difusión, y es posible que los dos mil ejemplares impresos de mi novela aún sigan almacenados en los sótanos del mecenazgo manchego, pero a pesar de todo me entrevistaron en un periódico de Ciudad Real y en un programa de Radio Granada donde trabajaba un amigo mío, y recibí unos cuantos telegramas de felicitación [...] Yo era ya un escritor porque los demás habían decidido que lo era, y cuando digo los demás me refiero, por supuesto, a diez o doce personas: un editor, unos cuantos críticos, algún compañero de trabajo, algún lector angélico que me enviaba una carta [...] En los angostos límites, en el minifundismo literario de mi celebridad, yo me volvía secretamente vanidoso." (fragment pàg. 40-41) dissabte, 17 d’abril del 2010
El oficio de lector sin duda es más placentero y confortable que el de escritor, dado que escribir tiene mucho de trabajo, mientras que la lectura es una culminación de la pereza. A mí Cervantes y los tebeos del Capitán Trueno me hicieron lector, pero seguramente no escribiría libros si no fuera por Julio Verne.
dijous, 19 de juny del 2008
IDÒ...A LLEGIR!

"Leer es el único acto soberano que nos queda".
Antonio Muñoz Molina (1956)
(més de Muñoz si clikeu damunt la foto)
(i encara més si clikeu aquí)
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