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diumenge, 4 de desembre del 2011


"En mi papel de crítico veterano sigo leyendo y dando clases porque no es un pecado que un hombre trabaje en su vocación. Mi héroe de la crítica, Samuel Johnson, afirmó que solo un asno escribiría por cualquier cosa que no fuera el dinero, pero esa es solo una motivación secundaria. Yo sigo escribiendo con la esperanza stevensiana de que la voz que es grande dentro de nosostros se levante para responder a la voz de Walt Whitman o a los cientos de voces que inventó Shakespeare. A mis alumnos y a los lectores que nunca conoceré sigo insistiéndoles en que cultiven la sublimidad: que se enfrenten solo a los escritores que son capaces de darte la sensación de que siempre hay algo más a punto de aparecer.
El tratado de Longino nos dice
que la literatura sublime transporta y engrandece a sus lectores. Al leer a un poeta sublime, como por ejemplo Píndaro o Safo, experimentamos algo parecido a la autoría: "Llegamos a creer que hemos creado aquello que solo hemos oído". Freud identificaba este aspecto de lo sublime en lo misterioso, que regresa de la huida de la represión como "algo familiar y arraigado desde mucho tiempo atrás en la mente" [...] Burke explica que la grandeza del objeto sublime provoca placer y terror: "El infinito tiene tendencia a llenar la mente con esa especie de delicioso horror, que es el efecto más genuino y la prueba más fidedigna de lo sublime." (fragment pàg. 35-36)

dimecres, 30 de setembre del 2009

TOT UN REPTE...


(més si clikeu damunt es llibre)

"Dado que para mí la cuestión de cómo leer nunca deja de llevar a los motivos y usos de la lectura, en ningún caso separé el "cómo" y el "por qué" del tema de este libro [...] Virginia Wolf advierte, con mucha gracia: "Por cierto, el único consejo que una persona puede darle a otra sobre la lectura es que no acepte consejos." Pero luego añade muchas admoniciones para que el lector goce de su libertad como tal, y las remata con la gran pregunta: "¿Por dónde empezar? [...] Wolf pensaba incesantemente, y leía tanto como podía. Tenía una buena cantidad de consejos para dar a otros lectores, y a lo largo de este libro los he adoptado muy contento. El mejor es recordar: "Siempre hay en nosotros un demonio que susurra "amo esto, odio aquello" y es imposible acallarlo." Yo no puedo acallar a mi demonio, pero en este libro lo escucharé únicamente cuando susurre "amo", porque aquí no pretendo entablar polémicas: sólo quiero enseñar a leer."
(Fragment de's Prefaci pàg. 13-15)

" Para mí, la lectura es una praxis personal, más que una empresa educativa. El modo en que leemos hoy, cuando estamos solos con nosotros mismos, guarda una continuidad considerable con el pasado [...] En definitiva, leemos -algo en lo que concuerdan Bacon, Johnson y Emerson- para fotalecer nuestra personalidad y averiguar cuáles son sus autéticos intereses. Sin duda, los placeres de la lectura son más egoístas que sociales. Uno no puede mejorar de manera directa la vida de nadie leyendo mejor o más profundamente [...] Hay una versión de lo sublime para cada lector [...] Hago un llamamiento a leer profundamente, no para creer, no para contradecir, sino para aprender a participar de esa naturaleza única que escribe y lee. A limpiarnos la mente de tópicos, no importa qué idealismo afirmen representar. Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo: no es posible encender la vela que ilumine a nadie más".
(Fragment de's pròleg pàg. 17-27)