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dissabte, 27 de juliol del 2013

APRENENTATGE...


"Era una noche particularmente desapacible, con el viento bramando a sus espaldas. Agua Fría contempló la danza de las llamas durante unos instantes y luego se escuchó a sí misma una afirmación inesperada:
-Respy, creo que ya va siendo hora de que me marche.
Y se sorprendió y asustó de sus propias palabras. Con anterioridad a ese momento, Agua Fría no se había detenido a pensar en su futuro. pero se encontraba ya totalmente recuperada en cuerpo y ánimo y, en el fondo de sí misma, había empezado a anidar una oscura ansiedad de acción, el deseo de darle algún sentido a su existencia.
-¿Por qué te tienes que ir?
-No sé. No me puedo quedar en esta caravana para siempre.
Y nada más decirlo, Agua Fría supo que era verdad.
Quédate conmigo, tartamudeó Respy. El trabajo de mercader es hermoso. Eres libre, viajas, no dependes de nadie...
Por un instante, Agua Fría imaginó su vida en las estepas. Largas marchas de atardeceres incendiados y amaneceres dulces. Un viaje inacabable al lento paso de las bestias, respirando la amplitud del mundo y sin más preocupaciones que la de culminar con bien la siguiente etapa. Así pasarían los años, y conocería pueblos y hombres distintos, y puede que incluso fuera capaz de concebir un niño; las arrugas de la edad anidarían lentamente en su piel curtida y un día, un día que ya estaba marcado en su calendario, cerraría los ojos definitivamente y desaparecería en el fondo sin fondo de la muerte[...] Sí, Agua Fría amaba la caravana , y por un momento quiso pensar que podría apurar esa existencia simple y salvaje. Pero no: era imposible.
-No puedo, Respy. Si me quedara, nada tendría sentido: ni los conocimientos que he adquirido en el Talapot, ni los años que he pasado allí, ni mi huida del palacio, ni la muerte de Pedernal...
-Pero es que la vida no tiene sentido. No lo digo sólo yo, lo dice también mi hermano Mo, y él es tremendamente sabio...
-¡Pues yo me niego, me niego a admitir que no lo tenga!.
Callaron los dos unos instantes, demasiado turbados para hablar, mientras el fuego chisporroteaba frente a ellos endulzando la noche con el aroma de la leña quemada."  
(fragment pàg. 100-101)

dijous, 9 de juny del 2011

LECTURES...


"Escribir es resistir. Supongo que el hecho mismo de vivir también es una cuestión de resistencia, pero de lo que no cabe duda es de que para escribir, sobre todo para escribir novelas, la tenacidad es más necesaria que el talento. Creo que la mayoría de los autores pensamos que nuestros libros son lo mejor que somos; de ahí la sensación de rechazo personal que a menudo conlleva el rechazo de la obra. Es una llaga sin fondo, semejante a la cuchillada de un desamor [...] Escribir novelas es resistir. Es soportar el desdén de los editores, las cifras de ventas muchas veces ridículas, las críticas que pueden ser feroces, la falta total de eco en la prensa, el desinterés general engullendo y sepultando tu libro como una lava de achicharrante lava. El alegre chisporroteo del mercado y la caída de ojos de Paul Auster han hecho creer a la gente que esto de ser novelista es un oficio glamuroso, pero en la vida real la mayoría de escritores han de sobrellevar una infinidad de humillaciones. Y cuando son autores de raza, cuando de verdad los mueve la pasión por la literatura, ¡con qué impavidez se dejan maltratar por el bien de su obra! Para sacarla adelante. Y para conseguir ganarse la vida de algún modo sin tener que abandonar su escritura [...] Escribir es resitir, pero hay casos en los que el combate parece demasiado duro, demasiado inclemente. ¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican y venden con facilidad, mientras que hay buenos autores y libros hermosos que no consiguen ni siquiera ser editados?..." (fragment pàg. 254-255)

dimecres, 13 d’abril del 2011

EN UN FUTUR IMAGINARI...


"La androide se volvió y encaró al recién llegado. Era Yiannis. Como casi siempre le sucedía con él , experimentó una sensación contradictoria. Yiannis era el único amigo que Bruna tenía, y ese peso emocional a veces le resultaba un poco asfixiante.
- Hola Yiannis, ¿qué tal?
- Viejo y cansado.
Lo decía de ver
dad y lo parecía [...] El coraje es un hábito del alma, decía Cicerón. Yiannis se había agarrado a esa frase de su autor favorito como quien se sujeta a una rama seca cuando está a punto de precipitarse en un abismo. Llevaba años intentando desarrollar y mantener ese hábito, y de alguna manera la rutina del coraje se había ido endureciendo en su interior, formando una especie de esqueleto alternativo que había logrado mantenerlo en pie. Habían pasado ya cuarenta y nueve años. Casi medio siglo desde la muerte del pequeño Edú, y aún seguía llevando las cicatrices. El tiempo, claro está, había ido amortiguando o más bien embotando la insoportable intensidad de su dolor. Eso era natural, hubiera sido imposible vivir constantemente dentro de ese paroxismo de sufrimiento, Yiannis lo entendía y se lo perdonaba a sí mismo. Se perdonaba seguir respirando, seguir disfrutando de la comida, de la música, de un buen libro, mientras su niño se convertía en polvo bajo la tierra [...] Cuando el viejo Yiannis recordaba ahora al Yiannis veinteañero jugando y riendo con su crío, era como si rememorara [...] Yiannis sabía que, en los cuarenta y nueve años transcurridos, todas y cada una de las células de su cuerpo se habían renovado. Ya no quedaba ni una pizca orgánica original del Yiannis que un día fue, nada salvo ese hálito transcelular y transtemporal que era su memoria, ese hilo incorpóreo que iba tejiendo su identidad [...] Dejar de recordar destruía el mundo. Por eso, porque siempre sintió esa vertiginosa desconfianza hacia la memoria, decidió convertirse en archivero profesional. Y por eso de cuando en cuando intentaba acordarse de Edú de verdad, desde dentro. Cerraba los ojos y procuraba reconstruir alguna escena lejana. Visualizar una vieja habitación; sentir el calor de la tarde; escuchar el silencio, oler... y entonces ver al niño durmiendo en su cuna [...] El recuerdo llegaba desde el pasado como un rayo y atravesaba a Yiannis haciéndole llorar. Llorar de dolor, pero también de gratitud, porque de alguna manera, y por un instante, había logrado no ya rememorar a Edú, sino volver a sentir que un día estuvo vivo." (fragment pàg. 43-49)

dimarts, 25 de gener del 2011


La literatura está llena de cosas inútiles absolutamente necesarias

Rosa Montero

dilluns, 16 de novembre del 2009


http://www.poemas-del-alma.com/blog/wp-content/uploads/2007/08/montero.JPG


Escriure és una forma de ser, una manera de viure, un ofici que es poleix i s'aprèn

dimecres, 10 de juny del 2009

AL PEU DE LA LLETRA...


(més si clikeu damunt es llibre)

"Por qué será que no nos cuesta nada creer en la ruidad, en la crueldad y el horror del mundo, mientras que cuando hablamos de buenos sentimientos enseguida se nos pinta un rictus irónico en la cara y lo consideramos una ñoñería? [...] Y es que la Humanidad se divide entre aquellos que saben amar y aquellos que no saben.
Pero ésa es otra historia".
(pàg. 320)


http://www.escritoresvascos.com/wp-content/uploads/2008/05/rosa-montero-37.jpg
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Rosa Montero

divendres, 1 de maig del 2009

TRENTA ANYS ENRERA...


(més si clikeu damunt es llibre i aquí)

"Vivieron tres años juntos. Tres años o un poco menos. Tres años de más en cualquier caso. Decía ser escritor y de hecho escribía y rompía con frenesí parejo [...] Lo que le gustó de él fue su pasión y su palabra. Era un malabarista del lenguaje. Tan listo. Un fuego de artificio: se construía a sí mismo como personaje literario cada día..." (pàg. 17)

http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2008/03/31/1206982988_0.jpg
Rosa Montero