dijous, 9 de juny de 2011

LECTURES...


"Escribir es resistir. Supongo que el hecho mismo de vivir también es una cuestión de resistencia, pero de lo que no cabe duda es de que para escribir, sobre todo para escribir novelas, la tenacidad es más necesaria que el talento. Creo que la mayoría de los autores pensamos que nuestros libros son lo mejor que somos; de ahí la sensación de rechazo personal que a menudo conlleva el rechazo de la obra. Es una llaga sin fondo, semejante a la cuchillada de un desamor [...] Escribir novelas es resistir. Es soportar el desdén de los editores, las cifras de ventas muchas veces ridículas, las críticas que pueden ser feroces, la falta total de eco en la prensa, el desinterés general engullendo y sepultando tu libro como una lava de achicharrante lava. El alegre chisporroteo del mercado y la caída de ojos de Paul Auster han hecho creer a la gente que esto de ser novelista es un oficio glamuroso, pero en la vida real la mayoría de escritores han de sobrellevar una infinidad de humillaciones. Y cuando son autores de raza, cuando de verdad los mueve la pasión por la literatura, ¡con qué impavidez se dejan maltratar por el bien de su obra! Para sacarla adelante. Y para conseguir ganarse la vida de algún modo sin tener que abandonar su escritura [...] Escribir es resitir, pero hay casos en los que el combate parece demasiado duro, demasiado inclemente. ¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican y venden con facilidad, mientras que hay buenos autores y libros hermosos que no consiguen ni siquiera ser editados?..." (fragment pàg. 254-255)