diumenge, 26 de juny de 2011


"Ellos me necesitan. Para contrastar sus ideas, necesitan a alguien de carne y hueso, quiero decir del mundo físico, no del ideológico como ellos que, al igual que todos los dioses, son sólo fruto de nuestra imaginación, de nuestra necesidad de explicaciones y entendimiento. Me han elegido a mí porque saben que comparto sus preocupaciones, que llevo muchos años dedicado al estudio de las mismas cuestiones que hoy les hacen temer por el futuro, el de ellos y el nuestro. Yo no le temo al futuro porque creo en Vida. Los jóvenes tampoco deben temer, pero deben educarse, tienen que tomar conciencia de insostenibilidad. Hay que recobrar el sentido del límite. Nosotros nos hemos triplicado en menos de un siglo, pero los recursos naturales no se reponen a la misma velocidad. Hay que parar. Ellos, los Cuatro, lo saben, se preocupan, buscan soluciones. Y yo también. Por eso hablamos, por eso escribo, por eso relato sus reuniones, aunque me tomen por loco. ¿Entiende, Doctor?
- Sí, claro, se explica usted muy bien. Con absoluta lucidez y claridad. Pero, como bien sabe usted, me dedico a ayudar a la gente a distinguir entre realidad y ficción y, claro, esta historia suya de los Cuatro...
- Ya. Ya veo. No le parece a usted muy real. Mire, Doctor, las cosas reales simplemente son, y ese ser es su verdad. Lo que pasa es que las contemplamos cada cual a nuestra manera y convertimos las palabras en etiquetas." (fragment pàg. 48-49)