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diumenge, 30 de setembre del 2012

EN BLANC I NEGRE...


"Interrumpió la lectura un poco incómoda, con la sensación de que  en lo que estaba leyendo había un cepo enterrado bajo la hojarasca de palabras, disimulado entre culos, tetas y pistolas, y listo para saltar si lo pisaba sin darse cuenta.
Bajo esas frases que contaban una violencia de mentira, había un daño verdadero, una trampa de la que no sabría soltarse si caía en ella. 
¿O no era para tanto? Quizá sólo se había quedado fría en el sofá, tumbada en pijama y descalza. La temperatura había bajado muy deprisa, tenía que encender el radiador y ponerse un jersey de lana, eso era todo [...] Se puso el jersey de lana, otro dedo de wisky y unos calcetines; bajó la persiana y subió la calefacción.
Carmen se consideraba una mujer con imaginación, pero sin fantasía, una mujer sensata, realista, razonable,incapaz de asustarse de sus propias figuraciones. Sabía dominarse y mantenía el sentido de la proporción [...] Los escritores inventaban, por supuesto, pero a partir de lo que tenían más a mano: su propia vida. Le llamaba la atención que Carlos escribiera algo tan violento y tan vulgar, pero eso tampoco significaba nada, no tenía por qué ser su cara oculta [...] El matrimonio es un espejo, siempre le descubre a uno algo de sí mismo que habría preferido no saber. Al vivir con alguien, como al escribir, uno se delata. Las historia que contamos también nos cuenta a nosostros nuestra propia historia, lo que no queríamos saber de nosotros mismos." (fragment pàg. 59-61)  




diumenge, 15 de maig del 2011

"DE MADRID AL CIELO"...


"Mi hija ha sido envenenada -Gamazo hizo un gesto para que Garvía continuara con las explicaciones.
-Alguien está adulterando las hostias consagradas al vacío. Introducen estricnina con una jeringuilla. El tóxico ha aparecido incluso en paquetes de máquinas expendedoras.
-Comprenderán que no podemos permitir que esto trascienda -afirmó Gamazo.
Lo comprendíamos. Desde aquella burbuja del Ritz podíamos imaginar el mundo al otro lado de la puerta cerrada y los titulares de prensa: "Hostias asesinas", "Comunión letal", "El cuerpo de Cristo envenenado". En aquella suite, al otro lado de la puerta, se podía oír ya la indignación de los que siempre se opusieron a la idea, los enemigos del progreso, los partidarios del oscurantismo y las tinieblas. Sentados en aquellos sillones de cuero podíamos prever la catástrofe para el imperio industrial de Gamazo, fabricante exclusivo de los envases ecuarísticos, creador de riqueza y empleo, y por consiguiente, bien podíamos figurarnos el impacto en la economía de la nación.
-La investigación empieza ahora -aseguró Garvía-. El inspector Olmedo se hará cargo. Usted, Olmedo, y otra persona que usted designe serán los únicos de su equipo que tengan conocimiento de lo que están buscando. Sus hombres no pueden saber ni una sola palabra. Trabajarán a ciegas, con los ojos vendados, teledirigidos, pero sin saber siquiera hacia dónde se encaminan. ¿Me he explicado?
-De acuerdo.
-Sólo se comunicará conmigo o directamente con el señor Gamazo. Todos sus informes serán verbales y confidenciales, y no documentará ninguna de sus actividades. Le garantizo que dispondrá de los medios que considere necesarios. Carta blanca, inspector.
-No será fácil, comisario." (fragment pàg. 42-43)

Rafael Reig

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