diumenge, 30 de setembre de 2012

EN BLANC I NEGRE...


"Interrumpió la lectura un poco incómoda, con la sensación de que  en lo que estaba leyendo había un cepo enterrado bajo la hojarasca de palabras, disimulado entre culos, tetas y pistolas, y listo para saltar si lo pisaba sin darse cuenta.
Bajo esas frases que contaban una violencia de mentira, había un daño verdadero, una trampa de la que no sabría soltarse si caía en ella. 
¿O no era para tanto? Quizá sólo se había quedado fría en el sofá, tumbada en pijama y descalza. La temperatura había bajado muy deprisa, tenía que encender el radiador y ponerse un jersey de lana, eso era todo [...] Se puso el jersey de lana, otro dedo de wisky y unos calcetines; bajó la persiana y subió la calefacción.
Carmen se consideraba una mujer con imaginación, pero sin fantasía, una mujer sensata, realista, razonable,incapaz de asustarse de sus propias figuraciones. Sabía dominarse y mantenía el sentido de la proporción [...] Los escritores inventaban, por supuesto, pero a partir de lo que tenían más a mano: su propia vida. Le llamaba la atención que Carlos escribiera algo tan violento y tan vulgar, pero eso tampoco significaba nada, no tenía por qué ser su cara oculta [...] El matrimonio es un espejo, siempre le descubre a uno algo de sí mismo que habría preferido no saber. Al vivir con alguien, como al escribir, uno se delata. Las historia que contamos también nos cuenta a nosostros nuestra propia historia, lo que no queríamos saber de nosotros mismos." (fragment pàg. 59-61)