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dijous, 9 de juny del 2011
dimarts, 17 de maig del 2011
村上 春樹
Imagino que el teclado del ordenador es como un piano e improviso sobre él; escribo mis novelas como si interpretara un instrumento. Supongo que la buena escritura se asemeja a la buena música: ambas han de generar placer, entretener y actuar como un bálsamo que eleve el espíritu. Haruki Murakamidissabte, 12 de febrer del 2011
DOS PERSONATGES I UN DESTÍ COMÚ...
Tengo
"Ni él mismo sabía si en realidad deseaba ser escritor profesional. Tampoco sabía si tenía talento para escribir novelas. Lo único que sabía era que necesitaba escribir todos los días. Escribir era para él como respirar [...] Tengo era corpulento y tenía la mirada de un campesino madrugador. Llevaba el pelo corto, siempre estaba bronceado, sus orejas eran redondas y arrugadas como coliflores y no tenía aspecto ni de joven con aspiraciones literarias, ni de profesor de matemáticas [...] Cuando Tengo terminaba una novela, se la llevaba a Komatsu. Éste la leía y daba su opinión. Luego Tengo la corregía en función de los consejos del editor. Era como un entrenador que, poco a poco, va subiendo el nivel de la barra. "Puede que en tu caso lleve tiempo", le dijo Komatsu, "pero no hay prisa. Debes asentarte y seguir escribiendo, sin cesar. A ser posible, es mejor que no tires lo que has escrito, porque siempre podría serte útil más adelante." Komatsu le pasó a Tengo un pequeño trabajo de redacción. tenía que escribir textos anónimos para una revista femenina que publicaba su editorial. Despachaba todo lo que le encargaban, desde reescribir cartas al editor, hasta redactar breves reseñas de películas o de nuevas publicaciones [...] este tipo de trabajo era de agradecer, porque le proporcionaba unos ingresos adicionales y le servía como práctica de la escritura." (fragment p. 37)
"Ni él mismo sabía si en realidad deseaba ser escritor profesional. Tampoco sabía si tenía talento para escribir novelas. Lo único que sabía era que necesitaba escribir todos los días. Escribir era para él como respirar [...] Tengo era corpulento y tenía la mirada de un campesino madrugador. Llevaba el pelo corto, siempre estaba bronceado, sus orejas eran redondas y arrugadas como coliflores y no tenía aspecto ni de joven con aspiraciones literarias, ni de profesor de matemáticas [...] Cuando Tengo terminaba una novela, se la llevaba a Komatsu. Éste la leía y daba su opinión. Luego Tengo la corregía en función de los consejos del editor. Era como un entrenador que, poco a poco, va subiendo el nivel de la barra. "Puede que en tu caso lleve tiempo", le dijo Komatsu, "pero no hay prisa. Debes asentarte y seguir escribiendo, sin cesar. A ser posible, es mejor que no tires lo que has escrito, porque siempre podría serte útil más adelante." Komatsu le pasó a Tengo un pequeño trabajo de redacción. tenía que escribir textos anónimos para una revista femenina que publicaba su editorial. Despachaba todo lo que le encargaban, desde reescribir cartas al editor, hasta redactar breves reseñas de películas o de nuevas publicaciones [...] este tipo de trabajo era de agradecer, porque le proporcionaba unos ingresos adicionales y le servía como práctica de la escritura." (fragment p. 37)
Aomame
"Una vez que acabó el trabajo, y después de caminar durante un rato, Aomame cogió un taxi y se dirigió al hotel en Akasaka. Antes de de volver a su casa y dormir, necesitaba calmar los nervios con una copa. Y es que hacía tan sólo un rato había enviado al otro barrio a un hombre. Aunque fuera un hijo de puta que se merecía que lo mataran, una persona era una persona [...] Pasaba un poco de las siete cuendo entró en el bar. Un joven dúo de piano y guitarra interpretaba Sweet Lorraine. Era una copia de una vieja grabación de Nat King Cole, pero no estaba mal. Se sentó en la barra y pidió un gin tonic y un plato de pistachos. El bar aún no se había llenado. Se puso a contemplar el paisaje nocturno, una joven pareja que bebía cócteles, un grupo de cuatro personas que vestían traje que parecían hablar de negocios y un matrimonio extranjero de mediana edad con un vaso de Martini en la mano. Aomame bebía el gin tónic con calma. No quería emborracharse demasiado rápido. La noche era joven.
Sacó un libro de la bandolera y se puso a leerlo. Trataba del ferrocarril de Manchuria en la década de 1930 [...] Con el paso del tiempo, el número de personas fue aumentando de forma progresiva. Pero no veía al tipo de cliente que estaba buscando. Aomame pidió un segundo gin tonic y siguió leyendo." (fragment p. 78-79)
"Una vez que acabó el trabajo, y después de caminar durante un rato, Aomame cogió un taxi y se dirigió al hotel en Akasaka. Antes de de volver a su casa y dormir, necesitaba calmar los nervios con una copa. Y es que hacía tan sólo un rato había enviado al otro barrio a un hombre. Aunque fuera un hijo de puta que se merecía que lo mataran, una persona era una persona [...] Pasaba un poco de las siete cuendo entró en el bar. Un joven dúo de piano y guitarra interpretaba Sweet Lorraine. Era una copia de una vieja grabación de Nat King Cole, pero no estaba mal. Se sentó en la barra y pidió un gin tonic y un plato de pistachos. El bar aún no se había llenado. Se puso a contemplar el paisaje nocturno, una joven pareja que bebía cócteles, un grupo de cuatro personas que vestían traje que parecían hablar de negocios y un matrimonio extranjero de mediana edad con un vaso de Martini en la mano. Aomame bebía el gin tónic con calma. No quería emborracharse demasiado rápido. La noche era joven.
Sacó un libro de la bandolera y se puso a leerlo. Trataba del ferrocarril de Manchuria en la década de 1930 [...] Con el paso del tiempo, el número de personas fue aumentando de forma progresiva. Pero no veía al tipo de cliente que estaba buscando. Aomame pidió un segundo gin tonic y siguió leyendo." (fragment p. 78-79)
dimecres, 13 d’octubre del 2010
I QUI NO CORRE, VOLA...
"Me lo tomo con calma y voy aumentando poco a poco la distancia que recorro, por ahora los tiempos no me preocupan [...] Cuando siento la necesidad de corrrer más rápido, simplemente incremento la velocidad. Pero, si aumento el ritmo, acorto el tiempo de carrera, así que procuro conservar y aplazar hasta el día siguiente las buenas sensaciones que experimenta mi cuerpo al correr. Idéntico truco utilizo cuando escribo una novela larga: dejo de escribir en el preciso momento en que siento que podría seguir escribiendo. Si lo hago así, al día siguiente me resulta mucho más fácil reanudar la tarea. Creo que Ernest Hemingway también escribió algo parecido, del estilo "continuar es no romper el ritmo". para los proyectos a largo plazo, eso es lo más importante. Una vez que ajustas el ritmo, lo demás viene por sí solo. Lo que sucede es que, hasta que el volante de inercia empieza a girar a una velocidad constante, todo el interés que se ponga en continuar nunca es suficiente.
Mientras corría ha llovido un poco, pero ha sido sólo una lluvia corta y agradable que ha refrescado mi cuerpo. Una nube se ha aproximado desde el mar y se ha situado sobre mí, ha descargado con prisas su fina lluvia, corta e intensa, como diciendo "Tengo otros asuntos urgentes que atender", y. sin volver la vista atrás, se ha ido a alguna otra parte. Entonces ha vuelto el sol de siempre, ese que no hace distingos, y ha irradiado la tierra con ardor." (pág. 16-17)
Mientras corría ha llovido un poco, pero ha sido sólo una lluvia corta y agradable que ha refrescado mi cuerpo. Una nube se ha aproximado desde el mar y se ha situado sobre mí, ha descargado con prisas su fina lluvia, corta e intensa, como diciendo "Tengo otros asuntos urgentes que atender", y. sin volver la vista atrás, se ha ido a alguna otra parte. Entonces ha vuelto el sol de siempre, ese que no hace distingos, y ha irradiado la tierra con ardor." (pág. 16-17)
diumenge, 20 de desembre del 2009

(més si clikeu damunt es llibre i aquí)
La ciutat es concentra al voltant d'una plaça semicircular que es troba just al nord del Pont Vell. L'altre fragment semicircular, és a dir, la meitat inferior del cercle, és a l'altra banda del riu, al sud. Aquests dos semicercles es coneixen con les Places Nord i Sud, respectivament [...] A partir de la Plaça Nord diverses rengleres d'edificis de pedra i maó es despleguen com un vano. Cap edifici no té trets distintius, ni decoració, ni plaques. Totes les portes estan tancades i barrades, i no es veu ningú entrant ni sortint [...] Amb tot, cada vegada que volto per aquests carrers percebo estranys darrere les façanes, els quals aguanten la respiració mentre segueixen recerques que mai no coneixeré.
La Biblioteca es troba en una illa de cases d'aquest barri. No és pas un edifici més distingit pel fet de ser una biblioteca, tan sols és una construcció de pedra absolutament ordinària. Res no la declara una biblioteca [...] Si no hagués demanat al Guarda que m'expliqués el camí amb detall, mai no hauria reconegut l'edifici..." (pàg. 40-41)
La Biblioteca es troba en una illa de cases d'aquest barri. No és pas un edifici més distingit pel fet de ser una biblioteca, tan sols és una construcció de pedra absolutament ordinària. Res no la declara una biblioteca [...] Si no hagués demanat al Guarda que m'expliqués el camí amb detall, mai no hauria reconegut l'edifici..." (pàg. 40-41)
divendres, 3 d’octubre del 2008
QUATRE MINUTS ABANS DE MITJANIT...
diumenge, 29 de juliol del 2007
Un títol, com a mínim, refrescant...
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