Escribir es un oficio extraño.En lo esencial, consiste en complicarse la vida. Para aprenderlo, hay que olvidarlo a diario.
Javier Cercas
Escribir es un oficio extraño.
"Cesar Pavese decía que la poesía no se enuncia, sino que se intenta. En mi trabajo literario, siento algo parecido: me parece que soy novelista mientras estoy escribiendo una novela. Entonces, día a día, y durante largos meses, voy descubriendo bajo la masa del lenguaje las formas de esa novela que intento (Miguel Ángel decía ver ocultas bajo la masa del mármol las formas de sus estatuas). La urgencia por contar algo, que casi nunca es más que un malestar conmigo mismo, un desorden interno -que tiene que ver con el desorden que me rodea, y del que siento que formo, de algún modo, parte-, se impone poco a poco, y, después de innumerables tanteos, encuentro el lugar desde el que el libro mira las cosas, y, a partir de ahí, la voz que las dice, el ritmo y la tensión con que las cuenta, el paso de la frase y el peso de cada capítulo. Me descubro contando una historia.
A partir d'ara, quan miris un quadre, observa'l atentament,
yo vamos a leerte una obra de teatro que mi marido había escrito en secreto, sin que yo lo supiera y ella sí. Es un delirio indecentemente retórico, indigno de su estilo y su prestigio, pero revelador de ciertas relaciones íntimas. Se titula "Lujuria". Oirás cosas que se dicen y se hacen cuando el sexo se nos sube a la cabeza. Cosas que no me escandalizan ni avergüenzan. Pero hay determinados aspectos que me inquietan. Algo sucedido a mis espaldas que, imaginado o no, despierta mi curiosidad. No sé por qué Maximiliano me ha hecho esto, aunque no me sorprende. Siempre quería tener la última palabra, la carta en la manga para no perder la partida o la cagada para joderlo todo. Este manuscrito es una cápsula de cianuro que me ha sido asignada a modo de herencia y de... venganza. Lo encontré entre otros documentos destinados a la trituradora y no permitiré que salga de esta casa ni que lo leas por tu cuenta. Quiero que lo oigas una única vez, de viva voz, antes de quemarlo -me previno Ludivina.