dimecres, 30 de juliol del 2014

DIMARTS DE CINE...


Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, 
la vista más amplia y serena.
Ingmar Bergman


diumenge, 20 de juliol del 2014

PETITA SUITE 3























(20.07.2014)

Portal obert a blaves llunyanies.
De tu em ve tot allò que tant em manca,
¿i ara què sóc sinó el ressò que em deixes
i vull sentir i escolto en cada cosa?
  Davallo al mar i amb tu se m'aquieta.
La tarda ens omple les mans d'aigua viva.

Miquel Martí i Pol

dilluns, 14 de juliol del 2014

diumenge, 13 de juliol del 2014

A MIG MATÍ...






















passeig marítim 13.06.2014

Tot camí és drecera 
per al qui sap de caminar

(de l'article Drecera de Joan Pons) 

LUNA CONGELADA




























Ciutadella 13.07.2014

Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

Mario Benedetti
 
 

dijous, 3 de juliol del 2014

25.06























Plaça de sant Feliu (Girona) 25.06.2014

El que posee el suelo posee hacia arriba hasta los cielos

dissabte, 28 de juny del 2014

VESPRE DE CINE...

   Los antiguos griegos eran maestros del engaño. Aunque la base del Partenón parece recta a simple vista, de hecho está totalmente torcida...


dimecres, 25 de juny del 2014

IN MEMORIAM


  Los relojes

Me avergüenza confesar que hasta hace muy poco no he comprendido el reloj. No me refiero a su engranaje interior -ni la radio, ni el teléfono, ni los discos de gramófono los comprendo aún: para mí son magia pura por más que me los expliquen innumerables veces-, sino a la cifra resultante de la posición de sus agujas. Éstas han sido para mí uno de los mayores y más fascinantes misterios, y aún me atrevo a decir que lo son en muchas ocasiones. Si me preguntan de improviso qué hora es y debo mirar un reloj rápidamente, creo que en muy contadas ocasiones responderé con acierto. Sin embargo, si algo deseo de verdad, es tener un reloj. Nunca en mi vida lo he tenido. De niña, nunca lo pedí, porque siempre lo consideré algo fuera de mi alcance, más allá de mi comprensión y de mi ciencia. Me gustaban, eso sí. Recuerdo un reloj alto, de carillón, que daba las horas lentamente, precedidas de una tonada popular: 
 
Ya se van los pastores a la Extremadura.
Ya se queda la sierra triste y oscura...

También me gustaba un reloj de sol, pintado en la fachada de una iglesia, en el campo. Este reloj me parecía algo tan cabalístico y extraño que, a veces, tumbada bajo los chopos, junto al río, pasaba horas mirando cómo la sombra de la barrita de hierro indicaba el paso del tiempo. Esto me angustiaba y me hundía, a la vez, en una infinita pereza. Cómo me inquieta y me atrae el tictac sonando en la oscuridad y el silencio, si me despierto a medianoche. Es algo misterioso y enervante. Durante la enfermedad, si es larga y debemos permanecer acostados, la compañía del reloj es una de las cosas imprescindibles y a un tiempo aborrecidas. Me gustan los relojes, me fascinan, pero creo que los odio. A veces, la sombra de los muebles contra la pared se convierte en un reloj enorme, que nos indica el paso inevitable. Y acaso, nosotros mismos, ¿no somos un gran reloj implacable, venciendo nuestro tiempo cantado?

Deseo tener un reloj. Muchas veces he pensado que me es necesario. No sé si llegaré a comprármelo algún día. ¿Lo necesito de verdad? ¿Lo entenderé acaso?

Ana María Matute


"Escric en castellà perquè la meva mare ens parlava en castellà i la mare sempre influeix més en l'educació. Després va venir la guerra civil i després de la guerra en el col·legi estava prohibit parlar català. Parlo català, malament, però el parlo encara que no puc escriure'l. No sé si em sento molt catalana, el que sé és que em sento bé a Catalunya. Em sento com a casa."

dimarts, 24 de juny del 2014

EL PONT DE PEDRA...


Girona 24.06.2014

Hi ha un abisme entre donar i rebre;
i l’abisme més petit és l’últim sobre el
què es construeix un pont. 
F. Nietzsche