dissabte, 18 de juliol de 2009


Portada de Los túneles del paraíso

(més si clikeu damunt es llibre i aquí)

"Encender el mundo, descorrer los visillos, abrir la primera ventana, asomarse a la primera luz, encontrar el gusto de las palabras y la satisfacción del silencio, abrir los ojos, comprobar que el paisaje no ha cambiado desde ayer, el placer de la costumbre, el olor de las cenizas de la cocina, el último libro olvidado, el brillo de la botella medio llena, la sorpresa de los espejos, la caricia de las telas, el remordimiento de las flores marchitas en el jarrón de los recuerdos, la bondadosa soledad que nos abriga como una madre, mientras la luz va creciendo sobre la piel nueva del cuerpo recién nacido y los músculos vuelven a moverse, como si nada hubiese ocurrido durante años [...] Soy como el Dios de la Biblia, que está empezando a trabajar en su obra, y lo hago, como lo hizo el otro, con palabras, que son el origen de cualquier creación. Porque son las palabras las que crean la vida y le dan consistencia y grosor, significado y permanencia. Como le dijo Sartre a Simone de Beauvoir: "Combinando palabras, obtendría cosas reales". Me vienen del oscuro fondo de mi cerebro y se me presentan con impertinencia. Las necesito, porque son lo que tengo para andar el camino y llenar el vacío de mis propósitos, que ahora es contar aquella historia épica..."
(part de la Introducció, pàg. 13-14)


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