dimarts, 17 de maig del 2011

村上 春樹


Imagino que el teclado del ordenador es
como un piano e improviso sobre él; escribo mis novelas como si interpretara un instrumento. Supongo que la buena escritura se asemeja a la buena música: ambas han de generar placer, entretener y actuar como un bálsamo que eleve el espíritu. Haruki Murakami


dilluns, 16 de maig del 2011


"Ivan Ilitx s'adonava que es moria i la seva desesperació era permanent.
En el fons del cor sabia que es moria, però no solament no se'n feia a la idea, sinó que simplement no ho entenia, no ho podia entendre de cap manera.
Aquell exemple de sil·logisme que havia après de la lògica de Kiesewetter: 'Gai és una persona; les persones són mortals; per tant, Gai és mortal", tota la vida li havia semblat correcte en relació amb Gai, però no pas en relació amb ell. Aquell era el Gai persona, una persona en general, i era del tot just; però ell no era Gai ni una persona en general, sinó que sempre havia estat un ésser completament, completament diferent de tota la resta. Era Vània (Hiporístic d'Ivan) amb la mamà i el papà, amb Mítia i Volódia, amb les joguines, amb el cotxer, amb la mainadera, després amb Kàtenka, amb totes les alegries, les tristeses, els delers d'infantesa, d'adolescència i de joventut. Que potset per a Gai existia aquella flaire de la piloteta ratllada de pell que Vània tant s'estimava? Que potser Gai feia petons d'aquella manera a la mà de la mare, i que potser per a Gai feia aquell fru-fru la seda dels plecs del vestit de la mare? Que potser ell s'havia revoltat pels pastissets a l'Escola Judicial? Que potser Gai havia estat tan enamorat com ell? Que potser Gai podia presidir una sesió com ell?
"Gai era, en efecte, mortal i li esqueia morir-se; però per a mi, per a Vània, per a Ivan Ilitx, amb tots els meus sentiment i pensaments, per a mi la cosa és diferent. No pot ser que m'hagi de morir. Seria massa horrorós'.
Així és tal com ho sentia".
(fragment pàg. 64-65)



diumenge, 15 de maig del 2011

"DE MADRID AL CIELO"...


"Mi hija ha sido envenenada -Gamazo hizo un gesto para que Garvía continuara con las explicaciones.
-Alguien está adulterando las hostias consagradas al vacío. Introducen estricnina con una jeringuilla. El tóxico ha aparecido incluso en paquetes de máquinas expendedoras.
-Comprenderán que no podemos permitir que esto trascienda -afirmó Gamazo.
Lo comprendíamos. Desde aquella burbuja del Ritz podíamos imaginar el mundo al otro lado de la puerta cerrada y los titulares de prensa: "Hostias asesinas", "Comunión letal", "El cuerpo de Cristo envenenado". En aquella suite, al otro lado de la puerta, se podía oír ya la indignación de los que siempre se opusieron a la idea, los enemigos del progreso, los partidarios del oscurantismo y las tinieblas. Sentados en aquellos sillones de cuero podíamos prever la catástrofe para el imperio industrial de Gamazo, fabricante exclusivo de los envases ecuarísticos, creador de riqueza y empleo, y por consiguiente, bien podíamos figurarnos el impacto en la economía de la nación.
-La investigación empieza ahora -aseguró Garvía-. El inspector Olmedo se hará cargo. Usted, Olmedo, y otra persona que usted designe serán los únicos de su equipo que tengan conocimiento de lo que están buscando. Sus hombres no pueden saber ni una sola palabra. Trabajarán a ciegas, con los ojos vendados, teledirigidos, pero sin saber siquiera hacia dónde se encaminan. ¿Me he explicado?
-De acuerdo.
-Sólo se comunicará conmigo o directamente con el señor Gamazo. Todos sus informes serán verbales y confidenciales, y no documentará ninguna de sus actividades. Le garantizo que dispondrá de los medios que considere necesarios. Carta blanca, inspector.
-No será fácil, comisario." (fragment pàg. 42-43)

Rafael Reig

(més)

206...


Ciutadella 15.05.2011


la madrugada
pasa tan lentamente

que me apacigua


Mario Benedetti

dissabte, 14 de maig del 2011

EN DOS TEMPS...


Oda al libro I

Libro, cuando te cierro
abro la vida.
Escucho
entrecortados gritos
en los puertos.
Los lingotes del cobre
cruzan los arenales,
bajan a Tocopilla.
Es de noche.
Entre la islas
nuestro océano
palpita con sus peces.
Toca los pies, los muslos,
Las costillas calcáreas
de mi patria.
Toda la noche pega en sus orillas
y con la luz de día
amanece cantando
como si despertara una guitarra.
A mí me llama el golpe
del océano. A mí
me llama el viento,
y Rodríguez me llama,
José Antonio,
recibí un telegrama
del sindicato "Mina"
y ella, la que yo amo
(no les diré su nombre),
me espera en Bucalemu.
Libro, tú no has podido
empapelarme,
no me llenaste
de tipografía,
de impresiones celestes,
no pudiste
encuadernar mis ojos,
salgo de ti a poblar las arboledas
con la ronca familia de mi canto,
a trabajar metales encendidos
o a comer carne asada
junto al fuego en los montes.
Amo los libros
exploradores,
libros con bosque o nieve,
profundidad o cielo,
pero
odio
el libro araña
en donde el pensamiento
fue disponiendo alambre venenoso
para que allí se enrede
la juvenil y circundante mosca.
Libro, déjame libre.
Yo no quiero ir vestido
de volumen,
yo no vengo de un tomo,
mis poemas
no han comido poemas,
devoran
apasionados acontecimientos,
se nutren de intemperie,
extraen alimento
de la tierra y los hombres.
Libro, déjame andar por los caminos
con polvo en los zapatos
y sin mitología:
vuelve a tu biblioteca,
yo me voy por las calles.
He aprendido la vida
de la vida,
el amor lo aprendí de un solo beso,
y no pude enseñar a nadie nada
sino lo que he vivido,
cuanto tuve en común con otros hombres,
cuanto luché con ellos:
cuanto expresé de todos en mi canto.

Oda al Libro II

Libro
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississipi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sube el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.

Nosotros
los poetas
caminantes
exploramos
el mundo,
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos
en la lucha terrestre.
¿Cuál fue nuestra victoria?
Un libro,
un libro lleno
de contactos humanos,
de camisas,
un libro
sin soledad, con hombres
y herramientas,
un libro
es la victoria.
Vive y cae
como todos los frutos,
no sólo tiene luz,
no sólo tiene
sombra,
se apaga,
se deshoja,
se pierde
entre las calles,
se desploma en la tierra.
Libro de poesía
de mañana,
otra vez
vuelve
a tener nieve o musgo
en tus páginas
para que las pisadas
o los ojos
vayan grabando
huellas:
de nuevo
descríbenos el mundo,
los manantiales
entre la espesura,
las altas arboledas,
los planetas
polares,
y el hombre
en los caminos,
en los nuevos caminos,
avanzando
en la selva,
en el agua,
en el cielo,
en la desnuda soledad marina,
el hombre
descubriendo
los últimos secretos,
el hombre
regresando
con un libro,
el cazador de vuelta
con un libro,
el campesino arando
con un libro.

divendres, 13 de maig del 2011


Lo único más importante que querer escribir,
no es incluso no escribir, sino no no-escribir,
no poder dejar de escribir

Jacques Derrida

dijous, 12 de maig del 2011

QUARANTA ANYS ENRERA...


"En aquell temps, no hi havia gaire gent, a la llibreria. En Bosmans intentava recordar la configuració del local. La llibreria pròpiament dita amb la taula de fusta fosca. La porta del fons donava a una mena d'hangar amb teulada de vidre, una reserva plena de llibres. En una de les parets hi havia un plafó vell on es llegia: CASTROL. Al final de tot, la porta de ferro corredissa s'obria a un altre carrer. En Bosmans havia arribat a la conclusió que es tractava d'un antic garatge. A més a més, una tarda, rebuscant en els arxius, havia trobat el contracte original. Sí, era exactament això: la llibreria i l'editorial Sablier havien reemplaçat el garatge de l'Angle. Una escala ampla, amb barana de ferro, portava a la llibreria a l'entresòl, on abans hi havia les oficines de l'editorial. A la porta de la dreta, una placa de coure amb el nom gravat de l'editor: "Lucien Hornbacher". Un corredor. Després, una sala bastant fosca que en Bosmans anomenava "el saló dels fumadors". Un sofà i unes butaques de cuir fosc. Cendrers sobre tres peus. El terra estava cobert amb una catifa persa. I tot al voltant, llibreries vidrades. Contenien totes les obres publicades per l'editorial Sablier durant els vint anys de la seva existència [...] Com havia trobat aquesta feina? una tarda que es passejava a prop de casa, al districte 14è, li havia cridat l'atenció l'emblema, mig esborrat a l'aparador, Editions du Sablier. Hi va entrar. En Bourlagoff estava assegut darrere la taula. Van començar a parlar. Buscaven algú per estar a la llibreria quatre dies a la setmana... Un estudiant. En Bosmans va dir que la feina li interessava, però que no era "estudiant". No tenia importància. Li donarien dos-cents francs a la setmana". (fragment pàg. 54-56)

I TENIR UN MUNT D'HORES PER DAVANT...


Levantarse en plena noche
para abrir un libro es
ultrajar al insomnio

E.M. Cioran

dimecres, 11 de maig del 2011

42...


Ciutadella 10.05.2011

la golondrina
de vuelta a su pasado

no encuentra el nido


Mario Benedetti


dimarts, 10 de maig del 2011


El nuestro es un oficio en el que es necesario sentirse seguro.
No es posible convivir con demasiadas dudas


Alessandro Baricco