divendres, 25 de novembre del 2011

DEL COLOR DE L'ESPERANÇA



No escanyis la petita que viu, rebel, en mi
que m'incita al candor, a encendre la mirada,
a estrenar boscos on els llops fan nit
i a creure en el poder de les paraules:
insecte estrany que fins i tot clavat
a la seva minúscula ranera
impenitent arbora
el repte del seu vol.

(pàg. 145)


Maria-Mercè Marçal



dimecres, 23 de novembre del 2011

BOLI vs LLAPIS


"Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar. La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.
La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la
colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.
Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sac
arse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo." (Opciones existenciales pàg. 57-58)

dimarts, 22 de novembre del 2011

LECTURES...


Las obras literarias nos invitan a la libertad de
interpretación, ya que nos ofrecen diversos
caminos y nos ponen de cara a la
ambigüedad de la vida



dilluns, 21 de novembre del 2011


"¿Qué es lo que hay en estos armarios? Ropa que nadie se decidió a tirar, que nadie quiso. Ropa extraña guardada en bolsas de plástico. Uniformes militares, ¿de cuándo mis hermanos hicieron el servicio militar?, un esmoquin, un frac, ¿vestigios de bodas?, incluso hábitos, trajes de lana color pardo con cinturones de cordón dorado, ¿de dónde habrán salido?, ¿es que mi madre usó hábito alguna vez, antes de que yo naciera? No está el abrigo.
Otra vez en la cocina, le hablo a Lucía del abrigo, ¿no lo recuerda? Me mira con una expresión de extrañeza, como si no supiera de qué le estoy hablando, como si ni siquiera supiera qué es un abrigo de astracán. No dice nada. Muda. Llega la comida para mi padre y me despido.
Tengo que aceptarlo. El abrigo de mi madre se ha esfumado.

Me dirijo, cabizbaja hacia la parada de los taxis [...] Entonces lo veo. Viene hacia mí. Lo lleva la mujer del portero. Éste es el abrigo de mi madre, el astracán negro. La mujer me sonríe desde la distancia, se detiene junto a mí. Nos saludamos.
Es una mujer joven, no me acuerdo de cómo se llama. Tiene una expresión muy dulce, algo soñadora. Así que fue ella quien se quedó con el abrigo. Mi mano está ahí, sobre su hombro, sobre los rizos negros del abrigo. Un instante fugaz [...] ¿Quién le daría el abrigo a la mujer del portero? Nadie lo recuerda, nadie lo dice. Como tantas cosas que se ignoran, como tantas cosas que nos despiertan en la mitad de la noche o nos asaltan en medio de la calle, pensamientos que nos empujan a movernos de aquí para allá y que se te deshacen dentro, como las flores que, pasados los días, se deshacen en el florero." (fragment pàg. 19-20)

dijous, 17 de novembre del 2011

dimecres, 16 de novembre del 2011

PLOU!


Hay palabras que suben

como el humo, y otras que
caen como la lluvia


Madame de Sévigné

PÒQUER D'ASSOS


"Visc en un
a cabana amb lloguer baix. Poc després d'instalar-m'hi, a través de l'agent immobiliari vaig descobrir que el propietari és l'home per a qui treballo. Ell és el fundador de la companyia de taxis on faig de xofer: VACANT TAXIS. Una empresa dubtosa, per no dir més [...]
La casa
on vaig créixer era una ruïna total, però m'hi vaig quedar fins que el Tommy, el meu germà, va acabar l'institut i se'n va anar a la universitat. A vegades penso que jo hauria pogut fer igual, però era massa mandrós com a estudiant. Sempre estava llegint el que fos en comptes d'aplicar-me en les mates i tota la resta. Potser hauria pogut apredre un ofici, però aquí no hi ha escoles de formació professional, i menys per als tipus com jo. Per culpa d'aquesta ganduleria, a l'institut no anava gens bé, exceptuant l'anglès, gràcies a les lectures [...]
Un dimarts al vespre quan arribo a casa de la feina, agafo el correu de la bústia. Juntament amb les factures de la llum i del gas i la propaganda de torn, hi ha un sobre petit. Hi ha el meu nom es
crit amb un gargot i em pregunto que carai deu ser [...] És molt tard quan finalment me n'ocupo. Alguna cosa em fluctua entre els dits mentre aguanto el sobre a les mans i començo a estripar-lo... per un moment, tinc la sensació que tot s'atura a observar mentre fico el dits dins el sobre i en trec una carta vella. L'As de Diamants. Hi ha tres adreces escrites amb la mateixa lletra que el sobre [...] Qui em podria enviar una cosa així?, em pregunto. Que he fet per rebre una carta vella a la bústia, amb unes adreces misterioses anotades? Torno a entrar i m'assec a la taula de la cuina. M'esforço a endivinar què passa i qui m'ha enviat per correu el que podria ser un retall de destí. Em sobrevenen visions d'un munt de cares..." (fragment pàg. 22-31)