
La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.
Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo." (Opciones existenciales pàg. 57-58)
2 comentaris:
Millás té aquesta capacitat admirable per a mi, com és la de despertar el pensament, d'una manera tan propera, i entenedora. Fins i tot, des de la simpatia.
Dels llapis i dels bolis, en seguirem parlant.
Un bon vespre, joana!
I és capaç de "transformar" qualsevol fet quotidià en un conte genial... jo diria que fins i tot de les seves "moralejas" se'n treu un bon profit.
Bé, tu ja ho saps, és un goig llegir-lo.
Rallarem dels bolis i dels llapis, largo y tendido jeje
Una bona nit, també per a tu!
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