dissabte, 18 d’agost de 2012

TÚ COMO YO, MAR

Cuando te enfureces,
tú como yo, mar, insistentemente
en tu terco empeño de hacer añicos el mundo
arremetiendo contra las rocas, destruyendo a gente,
como un monstruo, preso, con gesto iracundo.

Yo, como tú, mar, obsesivamente
golpeándome contra la ley que me hace esclavo
del estado -dios que soberbiamente
pretende que exclame ante su poder: ¡bravo!

Por sentirme preso, yo como tú, mar,
voy de la calma a la furia de noche o de día.

(pàg. 39)

Ramón Sampedro