La posta és lenta;
li pesa endur-se un dia
ple de desitjos.
Joana Raspall
li pesa endur-se un dia
ple de desitjos.
Joana Raspall
"En los portales había gente que contemplaba la lluvia en actitud perfectamente estática. Algunas mujeres con enormes paraguas negros familiares cruzaban la calle o la recorrían con débiles carreras. Las gotas más gruesas, tras chocar en el suelo, rebotaban y divididas por el golpe se iban a estrellar en las medias de estas mujeres, a la altura de los tobillos; si en el suelo habían recogido grasa o suciedad, la depositaban en el entramado de las medias donde dejaban pequenísimas manchas redondas, que parecían pecas u otra manifestación de la piel.
"La poesía está esencialmente vinculada al silencio. Incluso en un sentido anatómico. La poesía es un goteo verbal desde el silencio, marca la frontera del silencio [...] La poesía está presidida por el ritmo y por el juego, pero lo que la determina más decisivamente es su diálogo con el silencio. Quizá esto sea chocante en nuestros días aunque no implica ninguna novedad. La comunión íntima de la poesía con el silencio se remonta a los propios mitos fundadores. En el de Orfeo, por ejemplo, que integra todas las etapas del hecho poético. El silencio era uno de los atributos de Orfeo. Como poeta y como músico primigenio era aquel que encantaba al bosque y silenciaba a las fieras. Aunque sometido en ocasiones a procesos trepidantes estaba directamente vinculado a la magia del silencio. Viajero al infierno, objeto de troceamiento por parte de las ménades y héroe resurrecto, Orfeo es canto y silencio.