dimecres, 3 d’abril de 2013

EL MÓN DELS LLIBRES...


"No puedo creer que esté aquí, tendida en la desvencijada cama de mi tía, en el apartamento de la buhardilla, mientras una tormenta barre la isla a medianoche y el viento aulla sin cesar. La casa gime y tiembla. La lluvia cae a plomo sobre el tejado, y el estruendo de su furia suena como el motor de un avión. La ventana triangular que hay en lo alto de la pared, allí donde se unen las dos aguas del tejado, temblequea sacudida por el aire y amenaza con resquebrajarse. Vacila la luz en la lámpara de vidrio de colores con mariposas monarca grabadas que descansa sobre la mesilla de noche. Me dejo caer sobre las almohadas. No hay tele, ni cobertura de móvil. No hay más que libros apilados junto a la mesilla de noche, incluida una selección de cuentos de Edgar Allan Poe. No me apetece leer demasiado sobre los horrores de cadáveres redivivos mientras trato de sobrevivir en un viejo caserón encantado [...] Me levanto aceptando el insomnio con resignación, y examino los libros que tiene mi tía en su diminuta sala de estar. Una ráfaga de aire se cuela por la ventana y agita las páginas de un libro que descansa en el alféizar [...] Me preparo una tila y me pongoi las gafas de lectura. Me meto en la cama y abro el libro, que huele a papel recién impreso. Lo hojeo, acerco las páginas a la nariz e inspiro su aroma. Vuelvo a ser una niña, abriendo las nuevas adquisiciones de la librería [...] De pronto, las luces se apagan.
-¡Lo que faltaba!
Dejo caer el libro sobre la cama. La lamparita de noche enchufada a la pared sigue emitiendo su resplandor, gracias quizá a una pila. Las paredes vibran y una escoba cae al suelo con estruendo. Casi salto de la cama del susto. El corazón se me acelera.
-No pasa nada, estás bien -me digo a mí misma-. No es más que un apagón provocado por la tormenta." (fragment pàg. 132-134)