dimarts, 25 de maig de 2010



(més si clikeu damunt es llibre i aquí i aquí)

"Del autobús de línea se había apeado portando su maleta de madera raída, el semblante grave y una miaja de torpeza en sus piernas por el reúma y la humedad de Gijón; justo en el preciso instante de escuchar seis martillazos sobre la campana más grande de la torre de San Francisco, señal inequívoca de esa hora de la tarde. En la Plaza, todos observaban el andar pausado del anciano desde las terrazas de los bares, sin atender al resuello del autocar procedente de León, redoblado en tarde de calor como aquella. Parecía transparentársele la sentencia de muerte, pues, uno de los transeúntes que pasaba a su lado le preguntó por si no se encontraba bien; pero el viajero evitó la enojosa explicación del Alzheimer diagnosticado hacía poco, aduciendo la monotonía de los kilómetros. Me daré un baño y trataré de olvidar como sea, mientras me tumbo en la cama [...] Hacía una barbaridad de su último hospedaje en un hotel; mas ahora con la jubilación por Invalidez Permanente y Absoluta podía permitirse un dispendio, y hacer realidad uno de los sueños inalcanzables de su niñez." (pág. 17-18)