dilluns, 14 de gener de 2013

"Ni el sexo ni la muerte se pueden considerar de forma aislada. La mortalidad es una dimensión normal de la vida (un fallecimiento puede ser patológico; pero la mortalidad, en sí misma, no lo es: "No te mueres porque estés enfermo; te mueres porque estás vivo"). En cuanto a la sexualidad, ésta es una ocurrencia normal del deseo, al igual que el apetito o el hambre (deseo de comida), al igual que la sed (deseo de poder, de éxito, de gloria). Se podría objetar que el hambre no es tanto un deseo como la sensación de una necesidad, y que la codicia o la ambición no son tanto deseos como pasiones; en fin, que se puede desear beber sin tener sed y tener sed, quizás, sin desear beber. Pero considero aquí "deseo" en un sentido más amplio, el que le atribuye Spinoza : el deseo (cupiditas) es "la esencia misma del hombre", es decir, que en su potencia de existir, de sufrir y de actuar (su conatus), en tanto que ésta viene determinada por sus afectos -conscientes o inconsciente, innatos o adquiridos- y hace necesariamente "lo que sirve para su conservación" o bien a su alegría. Es la fuerza, en cada uno de nosotros, que nos mueve y nos conmueve: la única fuerza motriz, como decía Aristóteles, que convierte a cada ser humano en su "propio motor" (incluso cuando es gobernado desde el exterior) e integra también "el apetito, la valentía y la voluntad", y por tanto incluye tanto la pasión como la acción. Es la potencia de vivir, en tanto que existe en acto, y por tanto también -pues esa potencia es finita y siempre está confrontada a algo más fuerte que ella- el esfuerzo por vivir, o la vida, en cada uno de nosotros, como potencia y como esfuerzo [...] Todo ser vivo tiende a perseverar en su ser; todo ser vivo tiende a sobrevivir." (fragment pàg. 175)




1 comentari:

fanal blau ha dit...

Tornaré quan tingui una estona per veure el video, que és llarg, i li cal atenció.
Quan no desitgem, anem morint-nos. El desig és un motor. D'acord en aquest sentit amb Spinoza.
Bon vespre, polida!