dijous, 17 d’abril de 2014

EL GATO


En mi cerebro se pasea,  
Como en su casa,  
Un lindo gato, fuerte, dulce y tibio.  
Cuando maúlla se le oye apenas, 

Tan tierno y discreto es su timbre;  
Por más que su voz se apacigua o retumba,  
Es siempre rica y profunda.
He ahí su calidez y su secreto. 

Esa voz, que brota y se filtra  
En mis fondos más tenebrosos,  
Me llena como un verso numeroso  
Y me regocija como una pócima de amor. 

Ella atenúa los más crueles males
 Y detiene todos los éxtasis;  
Para decir las frases más largas,  
No necesita palabras.

No, él no es el violín, instrumento
 perfecto, que muerde mi corazón,  
pero hace, más regiamente,  
Sonar su cuerda más vibrante 

Que tu voz, gato misterioso,
 Seráfico gato, gato extraño,  
En quien todo es, como en un ángel,
 Tan sutil como armonioso. 
  
Charles Baudelaire




























en Pelussa 
(de la seua estada a Ciutadella)