dimecres, 8 de febrer de 2012

REFLEXOS...


"Sentado con el almirez en la mano, todavía le quedaba la suficiente serenidad para sorprenderse ante aquellas emociones contradictorias que habían hecho cambiar tan violentamente su corazón, en otro tiempo tan tierno. Se encontraba entre el amor y el odio, pero qué era lo que amaba y qué lo que odiaba permanecía poco claro. Por primera vez, sabía que la muerte estaba próxima. Pero el terror que lo ahogaba no estaba causado por el conocimiento de su propia muerte. Se debía a algún misterioso drama que estaba desarrollándose, aunque malone no sabía de que se trataba. Su terror se debía a la incertidumbe de lo que ocurriría en aquellos próximos meses -¿cuánto tiempo?- que devorarían sus días contados. Era un hombre que escudriñaba un reloj sin manecillas [...] "Padre, padre, ayúdame", dijo Malone en voz alta. Pero su padre había muerto muchos años atrás. Cuando sonó el teléfono, Malone le dijo por primera vez a su mujer que estaba enfermo y le pidió que le fuera a buscar en el coche para llevarle a casa. Después se quedó sentado acariciando el almirez de piedra para obtener de él un poco de consuelo mientras esperaba." (fragment pàg. 34)