divendres, 24 d’abril de 2015

FELICITAT?


"Llegó noviembre, mes en el que estaban dando los últimos retoques a un documental sobre Hugo Rask. Así que el artista la invitó a un visionado previo, a fin de que aportara ideas y comentarios. Necesitaba su "ojo crítico y su mente aguda" -fueron sus palabras-, pues todavía se podían hacer cambios en el montaje.
Allí acudió, feliz por las alabanzas, pero aún más contenta ante la perspectiva del reencuentro. Era la primera vez que se veían en seis meses, la primera desde aquella charla en el café de la plaza de Östermalmtorg, cuando él habló de llevarla a Leksand algún día.
El estudio de montaje -un pequeño local con muebles desvencijados y luces fluorescentes en el techo- estaba situado en un bajo de la calle Bergsgatan. Ester dio un paseo hasta allí y llegó con mucha antelación, de modo que, para no ser la primera en aparecer, se apostó en la esquina de la calle, desde donde se divisaba bien la puerta de entrada [...] La mayoría de los asistentes pertenecían a su habitual guarnición de admiradores, todo ese séquito de aprendices no remunerados procedentes de las escuelas de arte que trabajaban para él con la esperanza de ver sus almas ungidas por el pincel del genio.
Apagaron las luces de la sala y comenzó la película. De una hora aproximada de duración, seguía al artista en las diferentes fases de su creación y lo retrataba a través de entrevistas en las que exponía su visión del mundo[...] Cuando la proyección terminó, todos y cada uno de los presentes fueron invitados a compartir sus reflexiones. Para consternación de Ester, nadie emitió un juicio crítico sobre lo que acababan de ver, ni siquiera había alguien que expresara una opinión mínimamente interesante. No entendía tantos elogios. Se trataba de un documental anodino, inacabado y carente de estructura narrativa, que a lo sumo podría valer como primer borrador, y que había que tomarse como tal, a falta de la profundidad que solo proporciona la sedimentación de un largo proceso de trabajo. Era, en resumidas cuentas, una chapuza, que, para más inri, presentaba un contenido vergonzosamente adulador [...] Cuando le llegó el turno de hablar, y a fin de no parecer brusca, sondeó el terreno con una primera pregunta: ¿el propósito había sido hacer un documental promocional ante las inminentes exposiciones de Tokio Y Turín? La expresión de Hugo se alteró, acusando de pronto signos de vulnerabilidad. Contestó que él no se encargaba de la producción, pero que la película pretendía ser un documental objetivo y penetrante. Ester guardó silencio mientras reflexionaba sobre cómo formular lo que, a su juicio, era preciso decir." (fragment pàg. 162-164)


http://www.eldiario.es/cultura/Lena-Andersson-psicologia-Apropiacion-indebida_0_369213224.html