dimarts, 31 de maig de 2011

RECORDS...


"Sin abrir los ojos sentí otra vez una oleada venturosa y cálida. Estaba en Barcelona. Haa amontonado demasiados sueños sobre este hecho concreto para no parecerme un milagro aquel primer rumor de la ciudad diciéndome tan claro que era una realidad verdadera como mi cuerpo, como el roce áspero de la manta sobre la mejilla. Me parecía haber soñado cosas malas, pero ahora descansaba en esta alegría. Cuando abrí los ojos vi a mi abuela mirándome. No a la viejecita de la noche anterior, pequeña y consumida, sino a una mujer de cara ovalada bajo el velillo de tul de un sombrero a la moda del siglo pasado. Sonreía muy suavemente, y la seda azul de su traje tenía una tierna palpitación. Junto a ella, en la sombra, mi abuelo, muy guapo, con la espesa barba castaña y los ojos azules bajo las cejas rectas.
Nunca les había visto juntos en aquella época de su vida, y tuve curiosidad por conocer el nombre del artista que firmaba los cuadros. Así eran los dos cuando vinieron a Barcelona hacía cincuenta años [...] En aquel tiempo el mundo era optimista y ellos se querían mucho. Estrenaron piso en la calle Aribau [...] Aunque no eran muy jóvenes tuvieron muchos niños, como en los cuentos [...] Cuando yo era la única nieta pasé allí las temporadas más excitantes de mi vida infantil. Todos los tíos me compraban golosinas y me premiaban las picardías que hacía a los otros. Los abuelos tenían ya el pelo blanco, pero eran aún fuertes y reían todas mis gracias. ¿Todo esto podía estar tan lejano?..." (fragment pàg. 22-23)