dijous, 15 de març de 2012

LA PERFECCIÓN


















17. Nada hay más perfecto que esa impecable geometría
del mediodia, cuando el sol se halla suspendido
sobre el centro mismo del horizonte marino. Si
ahora detuviéramos el movimiento del mundo,
entraríamos en la calma absoluta. Nos olvidaríamos de lo que sabemos. Nos olvidaríamos de la brutal
violencia
que estalla en el universo para formar eso
que
llamamos sol. Nos olvidaríamos de la infinita cadena de tempestades y naufragios que ha nutrido eso que llamamos mar. Nos olvidaríamos de los millones de años y de los millones de cadáveres que han sido necesarios para llegar a este instante. Tras saber demasiado, olvidaríamos el saber, y entonces, ¿qué importarían los estallidos cósmicos, las tempestades, los naufragios,
los incontables años y cadáveres que han hecho falta para alcanzar este momento de perfección?

(pàg. 34)