dilluns, 25 de febrer de 2013

VIDES PARAL·LELES...


 

"Poco a poco, abandonó la esperanza de volver a ver a Pedro para Navidad [...] La guerra fue extendiéndose cada día más, ahogando en su germen cualquier proyecto para el porvenir próximo.
La impaciencia aguda y dolorosa de los primeros días, cuando aún iba contando las jornadas en espera de la vuelta de Pedro, se aflojó poco a poco en su corazón como queda amortiguado el dolor de un desengaño amoroso conforme van pasando los días.
Solía leer mucho en aquel tiempo. Esas novelas que absorbía con la avidez del alma sedienta a raíz de sus soledades, la hicieron un tanto soñadora, abriendo ante ella unas perspectivas sobre la vida humana que, en medio de aquella gran inseguridad, llegaban a representar una especie de misteriosa explicación, o, por lo menos, una interpretacion negativa del eterno arcano: por qué nace y vive el hombre. Miett no era un alma religiosa; iba a misa por efecto de la educación, haciendo sus plegarias cotidianas un poco mecánicamente. Pero ahora, en el fondo de su alma, volvía hacia Dios, en cuya idea su espíritu descansaba a menudo, buscando consuelos ante sus mil inseguridades minúsculas y las heridas de sus tenebrosos temores [...] Las tardes de invierno, con la rápida caída de la oscuridad, evocaban en su mente los recuerdos de los tiempos felices pasados con Pedro [...] Había recibido tres cartas de Pedro. Las tres estaban fechadas en Kiev, ciudad en la que el destino de Pedro parecía haberse estancado por ahor. Las cartas describían minuciosamente los pormenores de aquellas jornadas grises y monótonas, estaban llenas de confianza y esperanza, aunque Miett creía descubrir siempre en el fondo cierta reserva.
Con su fino instinto, adivinaba en la lectura de aquellas misivas, que Pedro sufría un insoportable tormento físico y espiritual por estar separado de ella, aunque su marido escondiera esos deseos, por hombría y por ternura y cariño hacia ella. Tras las frases de las cartas que a veces parecían huecas, tras el consuelo, la sonrisa y la confianza que exhalaban, Miett veía siempre el semblante triste de Pedro, contraído y macilento por los sufrimientos del cautiverio [...] Miett ya no podía esperar la vuelta de Pedro antes de la primavera."(fragment pàg. 254-257)

"Ya era abril, pero las tierra inundadas por el Volga aparecían todavía cubiertas de nieve y hielo.
El Estado Mayor ruso decidió dirigir a todos los prisioneros de guerra que se hallaban en Kiev, hacia la Siberia del Este. Pedro y sus compañeros fueron destinados a Tobolsk, y después de un viaje de cindo días, llegaron a orillas del Volga.
Cuando el tren atravesó el puente del majestuosos río, en el inmenso lecho helado vieron deslizarse negros trineos [...] Llegaron al alba a la estación de Sviarsk, ya en la otra orilla. Allá les esperaba una escolta de cosacos [...] Los oficiales prisioneros subieron en los trineos, con los asistentes y equipajes. 
Sentado sobre sus maletas , en el fondo del trineo, envuelto en su arrugado capote, miraba Pedro hacia las inmensas llanuras del Volga cubiertas de nieve, cuyos contornos quedaban borrados por la monotonía pesada y gris de la insistente lluvia. Su rostro aparecía considerablemente envejecido, tras aquellos siete meses de invierno pasados en Kiev. La continua meditación había conferido a sus ojos una tristeza profunda y casi animal. Durante aquellos meses de cautiverio, había envejecido año; pero era posible también que sólo fuesen apariencias, pues en Kiev se había dejado crecer la barba, y también el pelo crecía en gruesos rizos en torno de sus orejas [...] El viaje no resultó tan alegre y animado como en el momento de la salida...atravesaron campos cubiertos de nieve virgen, y en varios puntos, jinetes y trineos se precipitaron por barrancos y precipicios." (fragment pàg. 260-264)

(més)


2 comentaris:

fanal blau ha dit...

Gairebé és un incunable...hehehe...:)

joana ha dit...

Tan incunable com jo...
El 61 va ser un gran any!! jajajaja

Gràcies, és un goig de llibre.

Bon vespre!