diumenge, 10 de març de 2013

HOMBRES DEL CAMPO


"HOMBRES del campo, hechos al polvo y a la pena, con la copla sin alegría, pardos, contra el suelo, surco va, surco viene, ya al arado, ya a la hoz o al azadón uncidos a la tierra, nobles hombres del campo, en el olvido y en la desesperanza.
Se vive como se puede, malamente; se mantiene malamente la esperanza, nadie sabe de qué.
Os sospecháis siempre cerca de la tierra, apenas os saca de ella una hora en que el mundo se dora, el aire se hace ingrávido, la noche alegre y amáis. Luego os ata la carga del amor, se os arruga la cara, se os hace pesado el andar, duras las manos, torcida la sonrisa. No hay nada que esperar.
Al frío seguirá el calor, al relente de la noche la chicharrera del mediodía.
Y en vuestros pueblos, sobre un costerón tapiado de blanco, el lugar seguro y pobre donde la tierra que os persigue os hará suyos para siempre." (pàg. 69-70)

La escritura de este libro (1946-1947) fue casual. Se debió a la necesidad de rellenar unas hojas en blanco de papel del siglo XVIII de un libro encuadernado en piel que me había regalado mi hermano mayor Juan a este fin. Lo hice a pluma seguida sobre lo que en aquél entonces ocurría a diario en la Casería del Conde, donde habitaba yo recién casado en 1944 [...] El manuscrito que conservo contiene muchas de las fechas de cada entrada siguiendo el conjunto un orden vagamente estacional y cronológico. La fecha inicial registrada es el 30 de marzo de 1946 y la final el 21 de mayo de 1947, de modo que abarca un ciclo campesino completo.