divendres, 31 de maig de 2013

 
En un poema, la parte mágica siempre es accidental. Ningún poeta trabajaría ardientemente en ese complejo oficio de la poesía si no aspirase a ver cómo se produce, súbitamente, ese accidente que es la magia. Se ve obligado a afirmar, con Chesterton, que lo milagroso de los milagros es que, efectivamente, a veces se producen. Dylan Thomas