dimarts, 25 d’octubre de 2011


"Felina y
yo vamos a leerte una obra de teatro que mi marido había escrito en secreto, sin que yo lo supiera y ella sí. Es un delirio indecentemente retórico, indigno de su estilo y su prestigio, pero revelador de ciertas relaciones íntimas. Se titula "Lujuria". Oirás cosas que se dicen y se hacen cuando el sexo se nos sube a la cabeza. Cosas que no me escandalizan ni avergüenzan. Pero hay determinados aspectos que me inquietan. Algo sucedido a mis espaldas que, imaginado o no, despierta mi curiosidad. No sé por qué Maximiliano me ha hecho esto, aunque no me sorprende. Siempre quería tener la última palabra, la carta en la manga para no perder la partida o la cagada para joderlo todo. Este manuscrito es una cápsula de cianuro que me ha sido asignada a modo de herencia y de... venganza. Lo encontré entre otros documentos destinados a la trituradora y no permitiré que salga de esta casa ni que lo leas por tu cuenta. Quiero que lo oigas una única vez, de viva voz, antes de quemarlo -me previno Ludivina.
La sola idea de soportar una le
ctura cantada a dúo, aun suponiendo que se tratara de algo nunca oído, hizo que se exacerbara el escozor del herpes zóster y, como contador de cuentos, me sintiera en la piel del regador regado.
- ¿Por qué yo? -acerté a preguntar.
Entonces, inopinadamente, Ludivina me reveló que..." (fragment pàg. 45-46)

2 comentaris:

fanal blau ha dit...

Ara em quedo amb les ganes de saber com continúa...:)

joana ha dit...

no puc allargar-me, l'autor s'enfadaria amb mi per desvetllar el secret jeje

Bona nit, "fanalet"!