dimecres, 20 de juliol de 2011

DUBTES...


"Aquella noche al llegar a casa Julia Montes sintió, como no le ocurría desde hacía meses, la prisión de su cargo. Deseaba bajar a la calle y entrar en el cibercafé de la siguiente manzana. Pero no podía hacerlo sola; menos aún, con escolta. En momentos complicados de su vida había logrado mantener lejos de la prensa algunos acontecimientos [...] Ah, dejar de ser vicepresidenta una hora. Iría al cibercafé, escribiría en un buscador los códigos y palabras que había copiado la primera vez que vio la flecha en acción. Aunque seguramente no eran más que fragmentos de programas, a lo mejor le daban una pista sobre el tipo de persona que estaba al otro lado. Podía llamar a su hermana en Zaragoza, pero qué iba a decirle a ella a no ser que jugaba con fuego. Se acordó entonces de Max, su sobrino de veintidós años. Por suerte no vivía con sus padres sino en un piso de estudiantes en Madrid. Max estaba terminando una ingeniería informática y, además, si prometía no contar nada, lo cumpliría.
- Hola, ¿está Máximo?
- Soy yo, ¿quién eres?
- Hola Max, soy Julia, tu tía.
- ¡La vice!
- La vice. ¿Estás ocupado?
- No. Tengo una película puesta, pero la para ahora mismo.
-¿Es buena? - Y la vice deseó que sí, que fuera buena, y dar marcha atrás en todo.
- No mucho.
- ¿Podrías venir un rato a casa?
Max aceptó. Veinte minutos después el escolta, avisado, le abría el portal. La vice le esperaba arriba, con la puerta abierta [...] De perdidos al río. Y entró en materia:
- Tengo un intruso en mi ordenador.
- ¿Un virus?
- No. Es un intruso, alguien que me habla.
- ¿Una persona?
- Sí, eso parece."
(fragment pàg. 58-60)